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Tito Atribuido a Pablo

Nuevo Testamento · Cartas de Pablo

Tito

Atribuido a Pablo

c. 90–120 d. C. · Asia Menor

  • 5 min
  • Fácil

De qué trata

Es una carta breve de Pablo a su colaborador Tito, al que ha dejado en la isla de Creta para organizar las comunidades. Le explica qué cualidades deben tener los ancianos y obispos, cómo enfrentarse a los maestros que enseñan cosas falsas y qué consejos dar a cada grupo: ancianos, ancianas, jóvenes y esclavos.

Por qué importa

Junto con 1 Timoteo, fijó el modelo de los requisitos para los dirigentes de las iglesias. Contiene una curiosidad célebre en la historia de la lógica: cita a «uno de ellos, propio profeta de ellos», tradicionalmente el poeta cretense Epiménides, que dice que «los Cretenses, siempre mentirosos», el origen de la llamada «paradoja del mentiroso». Su resumen de la salvación «no por obras de justicia», sino por misericordia, se usó mucho en los debates de la Reforma.

Para quién es

Para el lector interesado en la organización de las primeras iglesias o en las cartas pastorales como grupo. Se lee en unos minutos. Puede leerse como introducción breve a 1 Timoteo, con la que comparte ideas.

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Todas las cosas son limpias a los limpios; mas a los contaminados e infieles nada es limpio: antes su alma y conciencia están contaminadas. (1:15)

Personajes
Pablo
Remitente, que da instrucciones a su colaborador para organizar las iglesias de Creta.
Tito
Colaborador griego de Pablo, al que este dejó en Creta para nombrar ancianos.
Creta
Gran isla del Mediterráneo donde trabaja Tito.
Cretenses
Habitantes de Creta, sobre los que la carta cita un verso antiguo muy duro.
Artemas
Colaborador al que Pablo piensa enviar a Creta.
Tichîco
Otro colaborador que podría sustituir a Tito.
Zenas
Intérprete de la ley que viaja con Apolos.
Apolos
Predicador cristiano al que Tito debe ayudar en su viaje.
Nicópolis
Ciudad donde Pablo dice haber decidido pasar el invierno.
Contexto

El autor

La carta se presenta como de Pablo. Junto con 2 Timoteo y Tito forma el grupo de las «cartas pastorales», llamadas así desde el siglo XVIII porque dan instrucciones a pastores de comunidades. La gran mayoría de los especialistas cree que no las escribió Pablo, sino un seguidor que usó su nombre décadas después de su muerte. Las razones son su vocabulario y estilo, muy distintos de las cartas indiscutidas; una organización de la Iglesia, con obispos, ancianos y diáconos, propia de una época posterior; su forma de entender la fe como un depósito de doctrina que hay que guardar; y que los viajes que suponen no encajan con lo que se sabe de la vida de Pablo. Una minoría defiende su autenticidad, a veces con la ayuda de un secretario, y las sitúa en una supuesta segunda etapa de misión tras una liberación de Pablo en Roma.

La época

Si es pseudónima, se escribió hacia el año 100, como las otras pastorales, probablemente en Asia Menor. Hechos no menciona ninguna misión de Pablo en Creta, salvo una escala como prisionero (Hechos 27), por lo que quienes defienden la autoría de Pablo suponen un viaje posterior a su prisión romana. Creta era entonces una provincia romana con una importante población judía. La mala fama de los cretenses como mentirosos era un tópico antiguo, ligado a su afirmación de que la tumba de Zeus estaba en la isla.

El texto y sus manuscritos

Las pastorales no aparecen en el papiro P46 (hacia el año 200), que reúne las cartas de Pablo, ni en el canon de Marción, del siglo II, y el Códice Vaticano, incompleto, también carece de ellas. Ireneo las cita hacia el año 180. Los manuscritos completos más antiguos son el Códice Sinaítico (siglo IV) y el Alejandrino (siglo V). El fragmento más antiguo de esta carta es el papiro P32, de hacia el año 200, con partes de los capítulos 1 y 2. El Nuevo Testamento de la RV1909 sigue el *Textus Receptus*, que añade al final una nota de copista con datos de la tradición posterior.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

Pablo saluda a Tito, «verdadero hijo en la común fe», y le recuerda que lo dejó en Creta para poner ancianos en cada ciudad. Enumera sus requisitos: irreprensible, marido de una sola mujer, con hijos creyentes, no soberbio ni violento ni codicioso, hospitalario, sobrio y fiel a la doctrina, para poder refutar a quienes contradicen.

Advierte contra muchos habladores y engañadores, sobre todo «los que son de la circuncisión», que enseñan por ganancia deshonesta. Cita a un profeta de los propios cretenses que los llamó «siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos», y da por bueno el testimonio. Frente a las fábulas judías y las normas de pureza, afirma que todo es limpio para los limpios.

En el capítulo 2 indica qué enseñar a cada grupo: los ancianos, que sean sobrios; las ancianas, que enseñen a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos y a estar sujetas a ellos; los jóvenes, que sean prudentes; los siervos, que sean sumisos a sus amos y no les roben. La gracia de Dios, dice, enseña a vivir con templanza mientras se espera la manifestación de Jesucristo.

En el capítulo 3 pide obedecer a las autoridades y ser amables con todos, recordando que también ellos fueron necios y extraviados hasta que Dios los salvó por misericordia, no por sus obras. Hay que evitar las cuestiones necias, las genealogías y las disputas sobre la Ley, y apartarse del que causa divisiones tras dos advertencias.

Al final, Pablo anuncia que enviará a Artemas o a Tichîco y pide a Tito que vaya a reunirse con él en Nicópolis, donde ha decidido pasar el invierno. Le encarga ayudar en su viaje a Zenas y a Apolos, y se despide con saludos.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.