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Nehemías Nehemías y un compilador

Antiguo Testamento · Libros históricos

Nehemías

Nehemías y un compilador

Siglos V–IV a. C. · Judea

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De qué trata

Nehemías, un judío que sirve como copero del rey de Persia, se entera de que Jerusalem sigue en ruinas y consigue ser enviado allí como gobernador. Contado en buena parte por él mismo, el libro narra cómo reconstruye las murallas en cincuenta y dos días frente a la oposición de los gobernantes vecinos, cómo afronta la crisis de los campesinos endeudados y cómo, junto a Esdras, el pueblo escucha la ley y se compromete a cumplirla.

Por qué importa

Contiene uno de los relatos autobiográficos más antiguos de la literatura, con un narrador franco, enérgico y a veces colérico. La lectura pública de la ley en el capítulo 8, con levitas que la explican al pueblo, se considera un antecedente de la lectura de la Torá en la sinagoga. La imagen de los constructores que trabajan con una mano y empuñan la espada con la otra se ha usado mucho en la cultura judía y en la política moderna.

Para quién es

Para quien quiera asomarse a la vida de una pequeña comunidad bajo un imperio y al carácter de un líder que cuenta su propia historia. Tiene listas largas de nombres, pero las memorias de Nehemías (capítulos 1 a 7 y 13) se leen con gusto.

Judaísmo del Segundo Templo Para pensar ExilioFeLey y justiciaPoder

Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. (4:17)

Personajes
Nehemías
Copero del rey persa que consigue ser enviado como gobernador para reconstruir las murallas de Jerusalem.
Hanani
Hermano de Nehemías, que le trae noticias del mal estado de Jerusalem.
Artajerjes
Rey de Persia que autoriza a Nehemías a reconstruir la ciudad.
Sanballat
Gobernante de Samaria, principal enemigo de la reconstrucción.
Tobías
Funcionario amonita aliado de Sanballat, con contactos dentro de Jerusalem.
Gesem
Jefe árabe que se une a los opositores de Nehemías.
Noadías
Profetisa que, según Nehemías, intenta atemorizarlo.
Esdras
Sacerdote y escriba que lee públicamente la ley ante todo el pueblo.
Eliasib
Sumo sacerdote que da a Tobías una cámara en el templo.
Susán
Capital del Imperio persa donde Nehemías sirve en la corte.
Jerusalem
La ciudad cuyas murallas se reconstruyen en cincuenta y dos días.
Contexto

El autor

En la Biblia hebrea, Esdras y Nehemías eran un solo libro; la división en dos procede de los autores cristianos Orígenes y Jerónimo. Casi todos los especialistas aceptan que las partes en primera persona (sobre todo los capítulos 1–7, 12 y 13) proceden de unas memorias auténticas de Nehemías, escritas quizá como informe al rey o como inscripción conmemorativa, con su repetida petición «acuérdate de mí, Dios mío». Un compilador posterior las combinó con listas, documentos y relatos sobre Esdras (capítulos 8–10), probablemente en el siglo IV a. C. La relación cronológica entre Esdras y Nehemías, que el libro presenta como contemporáneos, sigue discutiéndose.

La época

Nehemías llegó a Jerusalem en el año veinte de Artajerjes I, el 445 a. C., cuando Judea era una pequeña provincia del Imperio persa rodeada de otras: Samaria al norte, Ammón al este, los árabes de Gesem al sur. Unos papiros escritos por la comunidad judía de Elefantina, en Egipto, hacia el 407 a. C., mencionan a los hijos de Sanballat, gobernador de Samaria, lo que confirma que Nehemías actuó en ese período. Era una comunidad pobre, presionada por los impuestos imperiales y dividida entre una élite y campesinos endeudados, que buscaba proteger su identidad religiosa con la ley, el sábado y la separación de los pueblos vecinos.

El texto y sus manuscritos

Se escribió en hebreo, con rasgos del hebreo tardío. La base de las traducciones es el texto masorético, con el Códice de Leningrado (1008) y el Códice de Alepo (c. 930). En Qumrán solo se ha encontrado un pequeño fragmento, si es que pertenece a este libro. La Septuaginta lo traduce como parte de «Esdras B», junto a Esdras, sin diferencias de importancia. La numeración de algunos versículos del capítulo 4 varía entre las Biblias hebreas y las traducciones como la RV1909.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

En el año veinte del rey Artajerjes, Nehemías, que vive en Susán, la capital persa, recibe de su hermano Hanani la noticia de que las murallas de Jerusalem están derribadas y sus puertas quemadas. Llora, ayuna y reza. Meses después, mientras sirve el vino al rey, este nota su tristeza y le pregunta qué le pasa; Nehemías pide ser enviado a reconstruir la ciudad, y el rey se lo concede, con cartas para los gobernadores y madera de los bosques reales.

Al llegar, Nehemías recorre de noche las ruinas de la muralla sin decir nada a nadie, y después convoca a los jefes: «venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem». Sanballat, Tobías y Gesem se burlan y lo acusan de rebelarse contra el rey. El capítulo 3 enumera a las familias y gremios que reconstruyen cada tramo y cada puerta.

Como los enemigos planean un ataque, Nehemías arma a los trabajadores: la mitad vigila mientras la otra mitad construye, y los que cargan materiales trabajan con una mano y sostienen la espada con la otra. Surge además una crisis interna: los pobres han tenido que hipotecar sus campos y vender a sus hijos como esclavos para pagar deudas e impuestos. Nehemías reprende a los nobles, les hace devolver tierras e intereses, y cuenta que en doce años como gobernador nunca cobró la renta que le correspondía.

Sus enemigos intentan atraerlo a una trampa, lo acusan de querer hacerse rey y pagan a profetas para asustarlo, entre ellos a la profetisa Noadías. Nehemías resiste, y la muralla se termina en cincuenta y dos días; los pueblos vecinos comprenden que la obra ha sido hecha por Dios. Sigue la lista de los que habían vuelto del exilio, igual a la de Esdras 2.

En el séptimo mes, todo el pueblo se reúne en la plaza ante la puerta de las Aguas y pide a Esdras que lea el libro de la ley de Moisés. Esdras lee desde un púlpito de madera, desde el alba hasta el mediodía, y los levitas explican el sentido. El pueblo llora al escucharlo, pero Nehemías y Esdras le dicen que es un día santo, de fiesta: «el gozo de Jehová es vuestra fortaleza». Celebran la fiesta de las cabañas viviendo en chozas de ramas, como manda la ley.

Días después, el pueblo ayuna y los levitas pronuncian una larga oración que repasa toda la historia de Israel, desde la creación hasta el exilio, y reconoce que siguen siendo «siervos» en su propia tierra bajo reyes extranjeros. Los jefes firman un pacto por el que se comprometen a no casarse con extranjeros, guardar el sábado, perdonar las deudas cada siete años y mantener el templo. Se echa a suertes uno de cada diez habitantes de los pueblos para que vaya a vivir a Jerusalem, y se dedica la muralla con dos grandes coros que la recorren en direcciones opuestas.

El último capítulo cuenta lo ocurrido cuando Nehemías vuelve de un viaje a la corte persa. El sumo sacerdote Eliasib ha dado a Tobías una cámara del templo, y Nehemías arroja a la calle todos sus muebles. Encuentra que no se paga a los levitas y que se comercia en sábado, y manda cerrar las puertas de la ciudad ese día. Descubre judíos casados con mujeres de Asdod, Ammón y Moab cuyos hijos ya no saben hablar la lengua de Judá; los reprende, los maldice, golpea a algunos, les arranca el pelo y expulsa a un nieto del sumo sacerdote casado con una hija de Sanballat. El libro termina con su petición: «Acuérdate de mí, Dios mío, para bien».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.