Antiguo Testamento · Profetas menores
Miqueas
Miqueas
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De qué trata
Miqueas, un campesino de Judá, denuncia a los terratenientes que acaparan casas y campos, a los jueces y profetas que se venden y a los dirigentes que «comen la carne» de su pueblo. Anuncia la caída de Samaria y de Jerusalén. Alterna estas amenazas con promesas de paz universal y de un gobernante salido de Belén.
Por qué importa
Su resumen de la religión, «hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios», es una de las frases más citadas del Antiguo Testamento. Su anuncio de que Jerusalén sería arrasada se recordaba aún un siglo después y salvó la vida a Jeremías. El evangelio de Mateo cita su profecía sobre Belén en el relato de los magos.
Para quién es
Para quien quiera conocer la crítica social de los profetas en pocas páginas. Es breve, pero alterna bruscamente amenaza y consuelo, y sus juegos de palabras con nombres de aldeas se pierden en la traducción.
Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios. (6:8)
Personajes
- Miqueas
- Profeta campesino de la Sefelá de Judá, contemporáneo de Isaías, que denunció a los poderosos de Jerusalén.
- Morasti
- La aldea de Miqueas, Moreset-gat, en las colinas del suroeste de Judá.
- Jotham
- Rey de Judá en cuyo tiempo comenzó a profetizar Miqueas.
- Achâz
- Rey de Judá que se sometió a Asiria.
- Ezechîas
- Rey de Judá que, según Jeremías 26, escuchó la amenaza de Miqueas y se arrepintió.
- Samaria
- Capital del reino del norte, cuya destrucción anuncia el primer oráculo.
- Lachîs
- Gran ciudad fortificada de Judá, arrasada por Asiria en el 701 a. C.
- Sión
- El monte del templo, que Miqueas anuncia «arada como campo».
- Beth-lehem
- La pequeña aldea de David, de donde, según el libro, saldrá un futuro gobernante de Israel.
- Nimrod
- Cazador legendario del Génesis; «la tierra de Nimrod» designa a Asiria.
- Balac
- Rey de Moab que contrató a Balaam para maldecir a Israel en el desierto.
- Balaam
- Adivino que, según Números, bendijo a Israel en lugar de maldecirlo.
- Moisés
- El guía del Éxodo, recordado como enviado de Dios junto a Aarón y María.
- María
- Miriam, hermana de Moisés y profetisa del Éxodo.
- Omri
- Rey de Israel del siglo IX a. C., fundador de Samaria, cuyos «mandamientos» simbolizan la injusticia.
Contexto
El autor
El título atribuye el libro a Miqueas de Moreset, un profeta del siglo VIII a. C., y Jeremías 26 cita su amenaza contra Sión como pronunciada en tiempos de Ezequías, uno de los raros casos en que la Biblia cita literalmente a un profeta anterior por su nombre. Casi todos los especialistas aceptan que los capítulos 1 a 3 proceden en su mayor parte de él. Los capítulos 4 a 7 se consideran en buena parte posteriores, del exilio o de después, aunque esto se discute pasaje por pasaje. El oráculo de 4:1-3 aparece casi igual en Isaías 2:2-4, y no se sabe cuál de los dos es el original.
La época
Miqueas vivió los años en que Asiria destruyó el reino de Israel (722 a. C.) y arrasó Judá (701 a. C.). Su comarca, la Sefelá, sufrió de lleno la campaña de Sennaquerib, que asedió Lachîs. Los relieves asirios de Nínive muestran ese asedio y la deportación de sus habitantes. Al mismo tiempo, la concentración de la tierra en manos de unos pocos empobrecía a los campesinos.
El texto y sus manuscritos
En la Biblia hebrea, los doce profetas menores forman un solo libro, «los Doce», que ya menciona el Eclesiástico hacia el 180 a. C. En el desierto de Judea se hallaron un rollo hebreo de los Doce de comienzos del siglo II d. C., en Wadi Murabba'at, muy cercano al texto masorético, y otro en griego, de Nahal Hever (siglo I a. C.), además de varios fragmentos en Qumrán. Las copias completas más antiguas son el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008). En la numeración hebrea, 5:1 es 4:14 y 5:2 es 5:1.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
El libro se abre con una gran escena de juicio: Dios desciende, los montes se derriten y Samaria queda convertida en un montón de piedras. El profeta llora porque el mal llega hasta Jerusalén y recorre una lista de aldeas de su comarca, entre ellas Lachîs, con juegos de palabras sobre sus nombres que anuncian la invasión.
Miqueas ataca a los que traman maldades en sus camas y al amanecer se apoderan de campos y casas. Los poderosos le mandan callar, pero él acusa a los jefes de arrancar la piel al pueblo y a los profetas de anunciar paz a quien les da de comer. Termina con la amenaza más dura: por culpa de ellos, «será Sión arada como campo, y Jerusalem será majanos».
Los capítulos 4 y 5 dan un giro: en los últimos días, el monte del templo será el más alto y los pueblos acudirán a aprender la ley; convertirán sus espadas en azadones y «cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera». Dios reunirá a los dispersos. De Beth-lehem Ephrata, la más pequeña de Judá, saldrá un gobernante cuyo origen es antiguo y que pastoreará al pueblo y lo librará del asirio.
El capítulo 6 es un pleito: Dios pregunta a su pueblo qué le ha hecho, y recuerda el éxodo con Moisés, Aarón y María y el episodio de Balac y Balaam. El pueblo pregunta con qué presentarse ante Dios: ¿holocaustos, mil carneros, el hijo primogénito? La respuesta es: «hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios». Siguen reproches contra las balanzas trucadas y la violencia de los ricos de la ciudad.
El último capítulo es un lamento por una sociedad en la que no queda nadie honrado y los enemigos están en la propia casa. Pero el profeta espera: «Aunque caí, he de levantarme». El libro termina con una oración: no hay Dios como el que perdona la maldad, que arrojará los pecados «en los profundos de la mar» y cumplirá la promesa hecha a Jacob y a Abraham.