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Jueces Anónimo

Antiguo Testamento · Libros históricos

Jueces

Anónimo

Siglos VII–VI a. C. · Antiguo Israel

  • 1 h 40 min
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De qué trata

Cuenta la vida de las tribus de Israel en Canaán antes de que hubiera reyes. Una y otra vez el pueblo adora a otros dioses, cae bajo el dominio de un enemigo y es salvado por un caudillo, el «juez»: el zurdo Aod, la profetisa Débora, Gedeón y sus trescientos, Jephté o el forzudo Samsón. Los últimos capítulos describen un caos creciente, que acaba en una guerra civil casi exterminadora.

Por qué importa

Sus héroes son de los más populares del arte y la literatura: Sansón y Dalila inspiraron a Rubens, a Milton («Samson Agonistes»), a Saint-Saëns y a Hollywood, y Débora es una de las pocas mujeres que dirigen Israel en la Biblia. Contiene el «Cántico de Débora», uno de los poemas hebreos más antiguos, y la palabra «shibboleth», que en muchas lenguas designa una contraseña o un rasgo que delata a un grupo. Plantea además preguntas incómodas sobre la violencia, el liderazgo y el trato a las mujeres.

Para quién es

Para el lector que busca relatos de acción, crudos y a menudo sorprendentes. Es uno de los libros más narrativos de la Biblia, pero también de los más violentos, con episodios que se cuentan sin suavizarlos.

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En estos días no había rey en Israel: cada uno hacía lo recto delante de sus ojos. (21:25)

Personajes
Othoniel
Sobrino de Caleb y primer juez, que libera a Israel de un rey de Mesopotamia.
Aod
Juez zurdo que mata a puñaladas a Eglón, rey de Moab, en su propia cámara.
Eglón
Rey de Moab, muy grueso, que oprime a Israel dieciocho años.
Débora
Profetisa y jueza que juzga bajo una palmera y lleva a Israel a la victoria contra Sísara.
Barac
Jefe militar que vence a los cananeos animado por Débora.
Sísara
General cananeo que, al huir, muere a manos de Jael.
Jael
Mujer que mata a Sísara clavándole una estaca de la tienda en la sien mientras duerme.
Gedeón
Juez que derrota a los madianitas con solo trescientos hombres y rechaza ser rey.
Abimelech
Hijo de Gedeón que mata a setenta hermanos para hacerse rey de Sichêm.
Jephté
Guerrero galaadita, hijo de una ramera, que por un voto sacrifica a su propia hija.
Manoa
Padre de Samsón, a cuya esposa estéril un ángel anuncia el nacimiento de su hijo.
Samsón
Nazareo de fuerza sobrehumana que lucha solo contra los filisteos y muere derribando su templo.
Dalila
Mujer de quien Samsón se enamora y que, sobornada, revela a los filisteos el secreto de su fuerza.
Michâs
Efraimita que se fabrica un santuario con una imagen y contrata a un levita como sacerdote.
Filisteos
Pueblo de la costa, enemigo principal de Israel en la historia de Samsón.
Contexto

El autor

El texto no dice quién lo escribió; el Talmud lo atribuye al profeta Samuel. En 1943 el alemán Martin Noth propuso que los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes forman, junto con el Deuteronomio, una sola obra, la «historia deuteronomista»: una historia de Israel desde la conquista hasta el exilio, escrita con las ideas y el estilo del Deuteronomio a partir de fuentes más antiguas. Hoy la mayoría de los especialistas acepta esa idea en lo esencial, aunque discute cómo se hizo: unos, siguiendo a Frank Moore Cross, piensan en una primera edición en tiempos del rey Josías (finales del siglo VII a. C.) completada durante el exilio; otros ven varias capas de redacción, todas del exilio o de después. En Jueces, la mano deuteronomista se ve sobre todo en el marco que repite el ciclo de pecado, castigo y salvación, colocado alrededor de relatos de héroes locales de distintas tribus que seguramente circulaban antes por separado. El Cántico de Débora (capítulo 5) suele considerarse uno de los textos más antiguos de la Biblia, quizá del siglo XI a. C. Los capítulos 17 a 21, con su insistencia en que «no había rey», parecen pensados para preparar y justificar la monarquía.

La época

El relato se sitúa en los primeros siglos de la Edad del Hierro, hacia el 1200–1000 a. C., cuando aparecieron cientos de pequeñas aldeas en las montañas de Canaán, que los arqueólogos relacionan con los orígenes de Israel. En esa misma época los filisteos, uno de los llamados «Pueblos del Mar», se establecieron en la costa sur hacia el 1175 a. C. No había un Estado central: las tribus se organizaban por clanes y se unían solo ante un peligro. La cronología del libro, que suma más de cuatrocientos años de jueces, es artificial, y muchos de sus jueces fueron probablemente líderes locales contemporáneos.

El texto y sus manuscritos

Se escribió en hebreo. La RV1909 traduce del hebreo masorético, cuya copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008); el Códice de Alepo (c. 930) conserva estos libros. La Septuaginta se conserva en dos formas griegas bastante distintas, que en las ediciones modernas se imprimen a veces una junto a otra. Entre los Rollos del Mar Muerto hay pocos fragmentos de Jueces, pero uno de ellos no contiene el pasaje del profeta anónimo de 6:7-10.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

Tras la muerte de Josué, las tribus siguen luchando por la tierra, pero no logran expulsar a todos los cananeos. El capítulo 2 explica el esquema que guiará el libro: una nueva generación que no conoció las obras de Dios sirve a los baales; Dios la entrega a sus enemigos; el pueblo clama y Dios le envía un juez que lo libra; muerto el juez, el pueblo vuelve a corromperse.

Othoniel vence a un rey de Mesopotamia. Aod, un benjamita zurdo, entra con un puñal escondido en la cámara de Eglón, el obeso rey de Moab, y lo mata; Samgar mata a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes. Bajo la opresión de Jabín, rey cananeo, la profetisa Débora llama a Barac para la guerra; el ejército de Sísara es derrotado y él huye a la tienda de Jael, que lo mata con una estaca mientras duerme. El capítulo 5 celebra la victoria con el Cántico de Débora.

Cuando los madianitas saquean la tierra, un ángel llama a Gedeón, que derriba el altar de Baal de su padre y recibe por ello el nombre de Jerobaal. Pide pruebas a Dios con un vellón de lana y reduce su ejército de miles a trescientos hombres, elegidos por su manera de beber agua; con bocinas, cántaros y antorchas, en plena noche, ponen en fuga a los madianitas. Gedeón rechaza la corona —«Jehová señoreará sobre vosotros»—, pero su hijo Abimelech mata a setenta hermanos y se hace rey de Sichêm. Jotham, el único superviviente, cuenta la fábula de los árboles que buscan rey; Abimelech muere cuando una mujer le arroja una piedra de molino desde una torre.

Jephté, hijo de una ramera, expulsado por sus hermanos, es llamado a luchar contra los amonitas. Promete a Dios ofrecer en holocausto lo primero que salga de su casa si vence; al volver victorioso, sale a recibirlo su única hija, que pide dos meses para llorar con sus amigas por los montes y después él cumple su voto. En una guerra posterior con los efraimitas, sus hombres identifican a los enemigos porque no saben pronunciar «Shiboleth».

Un ángel anuncia a la esposa estéril de Manoa que tendrá un hijo nazareo, consagrado a Dios, al que no se le debe cortar el pelo. Samsón crece con una fuerza enorme: despedaza a un león, plantea un enigma en su boda con una filistea, quema las mieses de los filisteos atando antorchas a trescientas zorras, mata a mil hombres con una quijada de asno y arranca las puertas de Gaza. Dalila, sobornada por los filisteos, le insiste hasta que le revela que su fuerza está en su cabello; mientras duerme se lo cortan, le sacan los ojos y lo ponen a moler en la cárcel. En una fiesta en honor del dios Dagón, Samsón, a quien ha vuelto a crecer el pelo, derriba las columnas del templo y muere con miles de filisteos.

Los capítulos finales, sin jueces, muestran un pueblo sin orden. Un efraimita, Michâs, fabrica una imagen y contrata a un levita como sacerdote; la tribu de Dan, que busca nuevas tierras, se lleva la imagen y al levita, arrasa la ciudad de Lais y se instala allí. Después, en Gabaa, los hombres de la tribu de Benjamín violan hasta la muerte a la concubina de un levita, y este descuartiza su cuerpo en doce partes y las envía a las tribus.

Las demás tribus declaran la guerra a Benjamín y casi la exterminan. Para que no desaparezca, buscan mujeres a los seiscientos supervivientes: matan a los habitantes de Jabes de Galaad, que no habían acudido a la guerra, para entregarles sus muchachas vírgenes, y permiten que los demás rapten a las jóvenes que bailan en una fiesta de Silo. El libro cierra con la frase que ha repetido varias veces: «En estos días no había rey en Israel: cada uno hacía lo recto delante de sus ojos».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.