Nuevo Testamento · Cartas generales
Judas
Atribuido a Judas
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De qué trata
Judas es una carta breve y vehemente contra unos hombres 'impíos' que se han infiltrado en la comunidad, viven de forma inmoral y desprecian la autoridad. El autor los compara con los castigados del pasado: el pueblo incrédulo del desierto, los ángeles caídos, Sodoma y Gomorra, Caín, Balaam y Coré. Pide a los fieles mantenerse firmes en la fe.
Por qué importa
Es un testimonio valioso de las relaciones entre el cristianismo primitivo y la literatura judía no bíblica: cita como profecía el libro de Enoc y alude a una leyenda sobre el arcángel Miguel y el cuerpo de Moisés. Su lista de imágenes sobre los adversarios ('nubes sin agua', 'árboles dos veces muertos', 'estrellas erráticas') es un ejemplo notable de retórica antigua. Su doxología final se usa mucho en la liturgia.
Para quién es
Para quien se interese por los apócrifos judíos, los ángeles y la literatura apocalíptica, o por la relación entre Judas y Segunda de Pedro, que la reutiliza. Es muy corta, pero está llena de alusiones que conviene consultar.
Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén. (1:25)
Personajes
- Judas
- Remitente, que se presenta como 'hermano de Jacobo'; la tradición lo identifica con un hermano de Jesús.
- Jacobo
- Hermano de Judas, identificado con el dirigente de la comunidad de Jerusalén.
- Jesucristo
- Señor de los destinatarios, cuyo nombre niegan, según la carta, los infiltrados.
- Miguel
- Arcángel que, según una tradición judía no bíblica, disputó con el diablo por el cuerpo de Moisés.
- Moisés
- Legislador de Israel, cuyo entierro misterioso dio pie a leyendas posteriores.
- Enoc
- Patriarca anterior al diluvio; la carta cita una profecía suya tomada del libro apócrifo de Enoc.
- Adam
- El primer hombre, desde quien se cuenta a Enoc como el séptimo.
- Caín
- Primer homicida, cuyo 'camino' siguen los adversarios.
- Balaam
- Profeta que, según Números, actuó por dinero.
- Coré
- Levita que se rebeló contra Moisés y fue tragado por la tierra.
- Sodoma
- Ciudad destruida por el fuego, ejemplo del castigo divino.
- Egipto
- Tierra de la que salió Israel; los que no creyeron murieron después en el desierto.
Contexto
El autor
El autor se presenta como 'Judas, hermano de Jacobo'. La tradición lo identifica con el Judas que los Evangelios cuentan entre los hermanos de Jesús (Marcos 6:3), no con el apóstol Judas Tadeo ni, por supuesto, con Judas Iscariote. Los especialistas están divididos: unos aceptan que pudo escribirla él o alguien de su círculo, en un ambiente judeocristiano; otros la consideran seudónima, de finales del siglo I, porque habla de los apóstoles como figuras del pasado (1:17) y de 'la fe una vez dada' como un depósito ya fijado.
La época
La carta nace en un medio cristiano de raíz judía que leía con naturalidad textos como el Primer libro de Enoc (la cita de 1:14-15 corresponde a Enoc 1:9) y, según Clemente de Alejandría y Orígenes, la Asunción de Moisés, de donde vendría la disputa por su cuerpo. Los adversarios eran probablemente maestros itinerantes que interpretaban la gracia como permiso moral. La Segunda de Pedro reutilizó la mayor parte de su contenido.
El texto y sus manuscritos
Las copias más antiguas son los papiros P72 (siglos III-IV) y P78 (un pequeño fragmento de la misma época). También aparece en los códices Sinaítico, Vaticano y Alejandrino. Su uso del libro de Enoc hizo que algunos la rechazaran, como cuenta Jerónimo, aunque ya figura en el Canon de Muratori. En el versículo 5, donde la RV1909 dice 'el Señor', varios manuscritos antiguos dicen 'Jesús'.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
Judas, 'siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo', saluda a 'los llamados' y explica que pensaba escribir sobre la salvación común, pero se ha visto obligado a exhortarlos a 'contender por la fe' entregada una vez a los santos.
El motivo es que se han colado en la comunidad hombres impíos que convierten la gracia en libertinaje y niegan al único Señor. Para mostrar su destino, el autor recuerda tres castigos: los que salieron de Egipto y luego no creyeron, los ángeles que abandonaron su morada y están encadenados en oscuridad, y Sodoma y Gomorra.
Acusa a estos 'soñadores' de mancillar la carne y despreciar a las potestades. Y los contrasta con el arcángel Miguel, que al disputar con el diablo por el cuerpo de Moisés no se atrevió a maldecirlo y solo dijo: 'El Señor te reprenda'.
Con un 'ay de ellos' los vincula con Caín, Balaam y Coré, y encadena metáforas: son manchas en los banquetes comunitarios, nubes sin agua, árboles sin fruto y desarraigados, olas que espuman su propia vergüenza y estrellas errantes.
Cita después una profecía de 'Enoc, séptimo desde Adam', que anuncia la venida del Señor con millares de santos para juzgar a los impíos. Recuerda también que los apóstoles ya habían anunciado la llegada de burladores en el último tiempo.
Termina con consejos a los fieles: edificarse en la fe, orar, conservarse en el amor de Dios, tener compasión de los que dudan y rescatar a otros 'del fuego'. Cierra con una solemne doxología al Dios que puede guardarlos 'sin caída'.