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Juan Atribuido a Juan

Nuevo Testamento · Evangelios

Juan

Atribuido a Juan

c. 90–110 d. C. · Asia Menor

  • 1 h 41 min
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De qué trata

Es el cuarto evangelio y el más distinto de los otros tres. Abre con un prólogo filosófico sobre el Verbo o *Logos* y cuenta la vida de Jesús a través de siete «señales» o milagros y largos discursos en los que él mismo explica quién es. Más de un tercio del libro se dedica a la última semana de Jesús, con una extensa despedida de sus discípulos.

Por qué importa

Su prólogo une el lenguaje de la filosofía griega con la tradición judía y marcó el pensamiento cristiano posterior, desde los Padres de la Iglesia hasta Hegel y Goethe, cuyo Fausto intenta traducir su primera frase. Sus imágenes («Yo soy la luz del mundo», «el buen pastor», «la verdad os libertará») pasaron al arte y al lema de muchas instituciones. Inspiró la *Pasión según san Juan* de Bach. También su modo de referirse a «los judíos» como bloque se usó durante siglos para justificar el antijudaísmo, algo que hoy los estudiosos explican por el conflicto de su época.

Para quién es

Para el lector atraído por la reflexión y el simbolismo más que por la acción. Sus frases son sencillas, pero su sentido se va descubriendo poco a poco y gana con una segunda lectura. Conviene leerlo después de alguno de los otros evangelios, para notar las diferencias.

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En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (1:1)

Personajes
Verbo
La Palabra (en griego, *Logos*) que existía desde el principio y que, según el prólogo, se hizo carne en Jesús.
Jesús
Presentado como el Hijo enviado por el Padre, que revela quién es en largos discursos y en siete «señales».
Juan
El Bautista, que da testimonio de Jesús y lo señala como «el Cordero de Dios».
Andrés
Discípulo del Bautista, el primero en seguir a Jesús, que lleva a su hermano Simón.
Pedro
Simón, al que Jesús llama Cefas o Pedro; lo niega tres veces y al final recibe el encargo de apacentar sus ovejas.
Natanael
Discípulo escéptico («¿de Nazaret puede haber algo de bueno?») que acaba reconociendo a Jesús.
Nicodemo
Fariseo y principal de los judíos que visita a Jesús de noche y luego ayuda a sepultarlo.
Caná
Aldea de Galilea donde Jesús convierte el agua en vino en una boda, su primera señal.
Samaria
Región donde Jesús conversa junto a un pozo con una mujer samaritana.
Lázaro
Amigo de Jesús en Bethania, a quien este devuelve a la vida tras cuatro días en el sepulcro.
Marta
Hermana de Lázaro, que confiesa su fe en Jesús antes de la resurrección de su hermano.
Caifás
Sumo sacerdote que propone que muera un hombre por el pueblo.
Pilato
Gobernador romano que interroga a Jesús sobre la verdad y lo entrega para ser crucificado.
María Magdalena
La primera en ver a Jesús resucitado, que al principio lo confunde con el hortelano.
Tomás
Discípulo que se niega a creer sin tocar las heridas de Jesús; de ahí la expresión «ser como santo Tomás».
Contexto

El autor

El texto no da un nombre: dice basarse en el testimonio del «discípulo al cual amaba Jesús» (21:20-24). Desde Ireneo, hacia el año 180, la tradición identifica a ese discípulo con el apóstol Juan, hijo de Zebedeo, que habría escrito ya anciano en Éfeso. La mayoría de los especialistas cree hoy que el libro es fruto de una «comunidad joánica» y que se formó en varias etapas: quizá una fuente de señales o milagros, una primera redacción y un editor final que añadió el capítulo 21. Quién fue el discípulo amado sigue siendo un enigma. A diferencia de los sinópticos, Juan no parece depender directamente de Marcos, aunque se discute si conoció alguno de ellos.

La época

Suele fecharse hacia los años 90–110. Refleja una ruptura dolorosa entre los creyentes en Jesús y la sinagoga: el texto habla de que quien confesara a Jesús como Mesías sería echado «fuera de la sinagoga» (9:22), algo que los historiadores sitúan después del año 70 y no en tiempos de Jesús. Esa polémica explica el uso de «los judíos» como grupo hostil, aunque Jesús y sus discípulos también son judíos. Su lenguaje de luz y tinieblas recuerda a los Rollos del Mar Muerto, y su idea del *Logos*, a la filosofía griega y a Filón de Alejandría. La tradición lo sitúa en Éfeso, en Asia Menor; también se han propuesto Siria y Alejandría.

El texto y sus manuscritos

Juan tiene el manuscrito más antiguo del Nuevo Testamento: el papiro P52, un fragmento de 18:31-38 conservado en Mánchester y datado en el siglo II, aunque su fecha exacta se discute. Hay además papiros extensos de hacia el año 200 (P66 y P75) y los Códices Sinaítico y Vaticano, del siglo IV. El Nuevo Testamento de la RV1909 sigue el *Textus Receptus*, por lo que incluye dos pasajes ausentes en esos manuscritos antiguos: el ángel que mueve el agua del estanque (5:4) y la mujer adúltera (7:53–8:11), que muchos consideran una tradición antigua añadida más tarde.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El prólogo afirma que en el principio existía el Verbo, que estaba con Dios y era Dios; por él se hizo todo, era la luz de los hombres y se hizo carne. Juan el Bautista da testimonio de Jesús como «el Cordero de Dios». Dos discípulos de Juan, uno de ellos Andrés, siguen a Jesús; Andrés trae a su hermano Simón, a quien Jesús llama Cefas, y se suman Felipe y Natanael.

En una boda en Caná, Jesús convierte el agua en vino, la primera de sus señales. En Jerusalén expulsa a los mercaderes del templo, al comienzo de su actividad y no al final como en los otros evangelios. De noche lo visita el fariseo Nicodemo, a quien habla de «nacer otra vez». Junto a un pozo de Samaria conversa con una mujer samaritana, que lleva a su pueblo a conocerlo, y en Galilea cura al hijo de un oficial real.

En Jerusalén cura en sábado a un paralítico junto al estanque de Bethesda, lo que desata la hostilidad de las autoridades. De vuelta en Galilea alimenta a cinco mil personas y camina sobre el mar; luego pronuncia en Capernaum el discurso del «pan de vida», que escandaliza a muchos de sus seguidores. En la fiesta de los Tabernáculos discute largamente en el templo con sus adversarios, que intentan apedrearlo. En ese contexto la RV1909 incluye el episodio de la mujer sorprendida en adulterio («el que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero»).

Jesús da la vista a un hombre ciego de nacimiento, que es expulsado de la sinagoga por defenderlo, y se presenta como el buen pastor. En Bethania, después de que su amigo Lázaro lleva cuatro días muerto, Jesús llora ante su tumba y lo hace salir con vida. Esa señal decide a las autoridades: el sumo sacerdote Caifás argumenta que conviene que muera un hombre por el pueblo.

Seis días antes de la Pascua, María, hermana de Lázaro, unge los pies de Jesús con perfume. Él entra en Jerusalén aclamado. En la última cena lava los pies a sus discípulos como ejemplo de servicio y anuncia la traición de Judas. Sigue un largo discurso de despedida (capítulos 14 a 17) en el que les da el mandamiento de amarse unos a otros, les promete el Consolador y ora por su unidad.

Jesús es arrestado en un huerto, llevado ante Anás y Caifás, y Pedro lo niega tres veces. Ante Pilato, Jesús dice que su reino no es de este mundo y Pilato pregunta: «¿Qué cosa es verdad?». Es azotado, coronado de espinas, presentado al pueblo y entregado para ser crucificado en el Gólgota, con un letrero que lo llama «Rey de los Judíos». Desde la cruz confía a su madre al discípulo amado y muere diciendo «Consumado es». José de Arimatea y Nicodemo lo sepultan.

El primer día de la semana, María Magdalena encuentra el sepulcro vacío; Pedro y el discípulo amado corren a verlo. Jesús se aparece a María, que lo confunde con el hortelano, y luego a los discípulos. Tomás no cree hasta que, ocho días después, ve las heridas. Un primer final (20:30-31) explica que todo esto se escribió para que el lector crea.

El capítulo 21, considerado por muchos un epílogo añadido, cuenta una aparición junto al mar de Tiberias, con una pesca abundante. Jesús pregunta tres veces a Pedro si lo ama y le encarga apacentar sus ovejas. El libro se cierra diciendo que el discípulo amado es quien da testimonio de estas cosas y que, si se escribiera todo lo que hizo Jesús, no cabrían los libros en el mundo.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.