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Josué Atribuido a Josué

Antiguo Testamento · Libros históricos

Josué

Atribuido a Josué

Siglos VII–VI a. C. · Antiguo Israel

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De qué trata

Tras la muerte de Moisés, Josué guía a los israelitas a través del Jordán y conquista Canaán en una serie de campañas relámpago: caen las murallas de Jericó, se toma Hai, el sol se detiene sobre Gabaón y son vencidos los reyes del sur y del norte. La segunda mitad del libro reparte la tierra entre las doce tribus, y el final presenta la despedida de Josué y la renovación del pacto en Sichêm.

Por qué importa

Es el relato fundacional de la posesión de la tierra, y su lectura ha pesado mucho en la historia, desde la conquista de América hasta los conflictos modernos, por su violencia y su idea de una tierra prometida. Su versículo del sol detenido fue uno de los argumentos contra Galileo en el siglo XVII, y «las murallas de Jericó» se volvieron proverbiales, como en el espiritual afroamericano «Joshua Fit the Battle of Jericho». Es también un caso clásico de choque entre el relato bíblico y la arqueología.

Para quién es

Para quien quiera seguir la historia del Éxodo hasta su desenlace o entender un texto que sigue en el centro de debates sobre guerra, religión y territorio. Los primeros doce capítulos se leen como una narración de guerra; los capítulos 13 a 21 son listas de fronteras y ciudades que se pueden recorrer deprisa.

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Sol, detente en Gabaón; y tú, Luna, en el valle de Ajalón. (10:12)

Personajes
Josué
Hijo de Nun y sucesor de Moisés, que dirige la conquista de Canaán y el reparto de la tierra.
Rahab
Mujer de Jericó que esconde a los espías israelitas y se salva con su familia.
Achân
Israelita que se queda con parte del botín consagrado de Jericó y es ejecutado por ello.
Caleb
Viejo compañero de Josué en el desierto, que recibe como herencia la ciudad de Hebrón.
Eleazar
Sumo sacerdote, hijo de Aarón, que reparte la tierra junto a Josué.
Adonisedec
Rey de Jerusalem que encabeza la alianza de cinco reyes amorreos contra Gabaón.
Jordán
El río que los israelitas cruzan a pie enjuto para entrar en Canaán.
Jericó
La primera ciudad conquistada, cuyas murallas caen al toque de las bocinas.
Hai
Ciudad que derrota a los israelitas en un primer ataque y luego es tomada con una emboscada.
Gabaón
Ciudad cuyos habitantes engañan a Josué para firmar un pacto con Israel.
Gilgal
Primer campamento de los israelitas en Canaán, junto al Jordán.
Silo
Lugar donde se instala el tabernáculo y se sortean las tierras de las tribus.
Sichêm
Ciudad donde Josué reúne a las tribus para renovar el pacto antes de morir.
Contexto

El autor

La tradición judía, recogida en el Talmud, atribuye el libro a Josué, salvo el relato de su muerte. En 1943 el alemán Martin Noth propuso que los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes forman, junto con el Deuteronomio, una sola obra, la «historia deuteronomista»: una historia de Israel desde la conquista hasta el exilio, escrita con las ideas y el estilo del Deuteronomio a partir de fuentes más antiguas. Hoy la mayoría de los especialistas acepta esa idea en lo esencial, aunque discute cómo se hizo: unos, siguiendo a Frank Moore Cross, piensan en una primera edición en tiempos del rey Josías (finales del siglo VII a. C.) completada durante el exilio; otros ven varias capas de redacción, todas del exilio o de después. En Josué, esa mano se nota en los discursos de los capítulos 1 y 23. Los relatos de conquista, las listas de ciudades y las fronteras de las tribus proceden probablemente de tradiciones locales y documentos administrativos de épocas distintas.

La época

El relato se sitúa a finales de la Edad del Bronce, hacia los siglos XIII–XII a. C. La arqueología, sin embargo, no lo confirma: en Jericó no hay murallas de esa época, como mostraron las excavaciones de Kathleen Kenyon en los años cincuenta, y Hai estaba deshabitada desde hacía más de mil años. La mayoría de los arqueólogos piensa hoy que Israel surgió poco a poco dentro de Canaán, en las aldeas de las montañas, y no por una invasión rápida, aunque algunas ciudades, como Asor, sí fueron destruidas en ese período. El libro se escribió siglos después, cuando Judá estaba bajo Asiria o Babilonia o ya había perdido su tierra, y su imagen de un pueblo fiel que conquista la tierra con la ayuda de Dios respondía a esas circunstancias.

El texto y sus manuscritos

Se escribió en hebreo. La RV1909 traduce del hebreo masorético, cuya copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008); el Códice de Alepo (c. 930) conserva estos libros. La Septuaginta griega es algo más breve y en varios lugares parece reflejar un texto hebreo distinto y quizá más antiguo; los manuscritos del Mar Muerto (siglos II–I a. C.) muestran también variantes, por ejemplo en el lugar donde se cuenta la construcción del altar.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

Muerto Moisés, Dios ordena a Josué cruzar el Jordán y le promete estar con él si se esfuerza y es valiente. Josué envía dos espías a Jericó, donde los esconde una prostituta llamada Rahab; a cambio de su ayuda, los espías prometen salvar a su familia si ata un cordón de grana a su ventana. Cuando los sacerdotes que llevan el arca del pacto pisan el río, las aguas se detienen y el pueblo pasa en seco; doce piedras sacadas del cauce se levantan como recuerdo en Gilgal, donde los varones nacidos en el desierto son circuncidados, se celebra la Pascua y cesa el maná.

Jericó cae de forma extraordinaria: durante seis días el pueblo da una vuelta diaria a la ciudad con el arca y siete sacerdotes tocando bocinas, el séptimo día da siete vueltas, y al grito del pueblo la muralla se derrumba. La ciudad es consagrada al exterminio, el «anatema»: se mata a todos sus habitantes salvo a Rahab y los suyos. Pero Achân se queda con parte del botín, y por su culpa los israelitas son derrotados en Hai; descubierto por sorteo, él y su familia son apedreados en el valle de Achôr. Después Hai es tomada con una emboscada, y Josué levanta un altar en el monte Ebal y lee la ley al pueblo.

Los gabaonitas, que temen correr la misma suerte, se presentan con ropas gastadas y pan mohoso fingiendo venir de lejos, y logran que Josué pacte con ellos. Cinco reyes amorreos encabezados por Adonisedec, rey de Jerusalem, atacan Gabaón; Josué acude en su ayuda, Dios arroja piedras del cielo sobre los enemigos y, a petición de Josué, el sol y la luna se detienen casi un día entero, como dice el libro de Jasher. Los cinco reyes son sacados de una cueva y ejecutados, y siguen las conquistas del sur. En el norte, Josué vence a una coalición dirigida por Jabín, rey de Asor, junto a las aguas de Merom. Un capítulo enumera los treinta y un reyes vencidos.

Josué, ya anciano, recibe la orden de repartir la tierra, aunque «queda aún muy mucha tierra por poseer». Los capítulos 13 a 19 describen las fronteras y ciudades de cada tribu, asignadas por sorteo ante el tabernáculo de Silo; Caleb recibe Hebrón por su fidelidad en el desierto. Se designan las ciudades de refugio para quien mate a alguien sin querer y las ciudades de los levitas. Las tribus del este del Jordán vuelven a sus tierras y levantan allí un gran altar; las demás lo toman por una traición y casi estalla una guerra civil, hasta que se aclara que es solo un testimonio de que adoran al mismo Dios.

En sus últimos discursos, Josué advierte al pueblo que no se mezcle con los pueblos que quedan en la tierra. Después lo reúne en Sichêm, repasa su historia desde Abraham y le pide que escoja a quién servir: «yo y mi casa serviremos a Jehová». El pueblo promete fidelidad y Josué escribe las palabras del pacto y levanta una piedra como testigo. El libro termina con tres entierros: el de Josué, muerto a los ciento diez años; el de los huesos de José, traídos de Egipto, en Sichêm; y el del sacerdote Eleazar.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.