Antiguo Testamento · Profetas menores
Jonás
Anónimo
- 7 min
- Fácil
De qué trata
Dios manda a Jonás a predicar contra Nínive, la capital del cruel Imperio asirio, pero el profeta huye en barco en dirección contraria. Arrojado al mar durante una tormenta, un gran pez se lo traga y lo devuelve a tierra. Cuando por fin predica, toda Nínive se arrepiente y Dios la perdona, y Jonás se enfurece.
Por qué importa
A diferencia de los otros libros proféticos, es un relato y no una colección de oráculos, y está lleno de ironía: los paganos obedecen a Dios mejor que el profeta. Jesús habló de la «señal de Jonás», y su historia aparece en las catacumbas romanas, en el sermón del capítulo 9 de *Moby Dick* o en el Pinocho de Collodi. En el judaísmo se lee en la tarde del Yom Kipur, el día del perdón.
Para quién es
Para cualquier lector, incluidos los niños: se lee en un cuarto de hora. Su humor y su final abierto dan mucho que pensar.
¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales? (4:11)
Personajes
- Jonás
- Profeta que huye de la misión que Dios le encarga, es tragado por un gran pez y se enfada cuando Nínive se salva.
- Amittai
- Padre de Jonás; el libro de 2 Reyes menciona a un profeta «Jonás hijo de Amitai» en el siglo VIII a. C.
- Nínive
- Capital del Imperio asirio, el gran enemigo de Israel, a la que Jonás debe anunciar su destrucción.
- Tarsis
- Puerto lejano del Mediterráneo occidental, quizá en la península ibérica, adonde Jonás intenta huir.
- Joppe
- Puerto de la costa de Israel, la actual Jaffa, donde Jonás se embarca.
Contexto
El autor
El protagonista es el profeta Jonás hijo de Amitai, que según 2 Reyes vivió en tiempos de Jeroboam II, en el siglo VIII a. C., y la tradición lo consideró autor del libro. Pero el relato habla de él en tercera persona y casi todos los especialistas lo consideran una obra anónima posterior, en forma de cuento didáctico o satírico, escrita después del exilio. Su hebreo es tardío y tiene arameísmos, Nínive aparece como una ciudad del pasado, «era» grande, y su tamaño está exagerado. Además, «el rey de Nínive» no es un título asirio. El salmo del capítulo 2, que no encaja del todo con la situación, pudo añadirse después.
La época
Nínive fue capital de Asiria, el imperio que destruyó Israel en el 722 a. C. y sometió a Judá, y fue arrasada por babilonios y medos en el 612 a. C. Que un libro judío presente su conversión y el perdón divino para el gran enemigo resulta deliberadamente provocador. Muchos lo leen como respuesta a las tendencias de la época persa a encerrarse frente a los extranjeros, presentes en Esdras y Nehemías, aunque esta lectura es discutida. El libro conoce otros textos bíblicos, como la descripción de Dios clemente y piadoso del Éxodo, que también cita Joel.
El texto y sus manuscritos
En la Biblia hebrea, los doce profetas menores forman un solo libro, «los Doce», que ya menciona el Eclesiástico hacia el 180 a. C. En el desierto de Judea se hallaron un rollo hebreo de los Doce de comienzos del siglo II d. C., en Wadi Murabba'at, muy cercano al texto masorético, y otro en griego, de Nahal Hever (siglo I a. C.), además de varios fragmentos en Qumrán. Las copias completas más antiguas son el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008). La numeración de esta edición sigue la hebrea en el capítulo 2, donde muchas Biblias en castellano e inglés van un versículo por delante.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
Dios ordena a Jonás, hijo de Amittai, que vaya a Nínive a pregonar contra su maldad. Jonás se levanta, pero para huir: baja al puerto de Joppe y se embarca hacia Tarsis, en el otro extremo del mundo conocido. Dios desata una tormenta. Los marineros, cada uno rezando a su dios, echan la carga al mar mientras Jonás duerme en el fondo del barco. Echan suertes, la suerte cae sobre Jonás, y él confiesa que es hebreo y que huye de su Dios. Les pide que lo arrojen al agua, y el mar se calma; los marineros, asombrados, ofrecen sacrificios al Dios de Israel.
Dios había preparado un gran pez, que se traga a Jonás. Pasa en su vientre tres días y tres noches y desde allí reza un salmo de acción de gracias en el que describe cómo se hundía en el abismo y Dios lo sacó. Entonces el pez lo vomita en tierra.
Dios repite la orden y esta vez Jonás obedece. Entra en Nínive, una ciudad tan grande que se tarda tres días en recorrerla, y anuncia: «De aquí a cuarenta días Nínive será destruida». Los ninivitas creen enseguida, proclaman un ayuno y se visten de saco, desde el mayor hasta el menor. El rey baja de su trono, se sienta en ceniza y ordena que hombres y animales ayunen y se aparten de la violencia. Dios ve su conversión y no destruye la ciudad.
Jonás se enfada muchísimo y reprocha a Dios ser como él ya sabía: «clemente y piadoso, tardo a enojarte», y por eso había huido. Pide morir. Se sienta al este de la ciudad a ver qué pasa, y Dios hace crecer una calabacera que le da sombra; al día siguiente, un gusano la seca y un viento abrasador lo agota. Jonás vuelve a desear la muerte por la planta. Dios le responde: si él se apena por una planta que no cultivó, ¿no tendrá Dios piedad de Nínive, con sus más de 120 000 personas «que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?». El libro termina con esa pregunta, sin respuesta de Jonás.