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Job Anónimo

Antiguo Testamento · Poéticos y sapienciales

Job

Anónimo

Siglos VI–IV a. C. · Antiguo Israel

  • 1 h 34 min
  • Exigente

De qué trata

Job es un hombre justo y próspero al que, por una apuesta celestial entre Dios y «el adversario», le son arrebatados sus bienes, sus hijos y su salud. Tres amigos vienen a consolarlo y terminan discutiendo con él en largos poemas sobre por qué sufre el inocente. Al final habla Dios mismo, desde el torbellino.

Por qué importa

Es una de las cumbres de la literatura antigua y la reflexión más audaz de la Biblia sobre el mal y la justicia divina. Pone en duda la idea, común en su época, de que a cada uno le va según lo que merece. Su huella llega a Goethe, que imitó su prólogo en el *Fausto*, a los grabados de William Blake, a Kafka o a Jung, y el español conserva la expresión «tener la paciencia de Job».

Para quién es

Para quien se ha preguntado alguna vez por qué ocurren cosas malas a gente buena. La prosa del principio y del final se lee en minutos, pero el cuerpo central es poesía hebrea densa y apasionada que conviene leer despacio, por bloques.

Antiguo IsraelJudaísmo del Segundo Templo Para pensarIntenso FeLey y justiciaSabiduríaMuerte y esperanza

Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito. (1:21)

Personajes
Job
Hombre rico e intachable de la tierra de Hus que lo pierde todo y exige a Dios una explicación.
Hus
Tierra de Job, situada en algún lugar al este o al sureste de Israel, quizá en Edom o el norte de Arabia.
Satán
«El adversario», un miembro de la corte celestial que pone a prueba la virtud de Job; aquí todavía no es el diablo de la tradición posterior.
Eliphaz
El primero y más mesurado de los tres amigos, de Temán, que defiende que nadie sufre sin motivo.
Bildad
Segundo amigo, de Súah, que apela a la sabiduría de los antiguos para defender la justicia de Dios.
Sophar
Tercer amigo, de Naamá, el más duro con Job, al que acusa de merecer aún más castigo.
Eliú
Joven que irrumpe tras el silencio de los amigos y reprocha a todos no haber sabido responder a Job.
behemoth
Bestia gigantesca, quizá inspirada en el hipopótamo, que Dios presenta como obra maestra de su creación.
leviathán
Monstruo marino de los mitos cananeos, que Dios describe como una criatura que ningún humano puede dominar.
Jemimah
La primera de las tres hijas que Job tiene tras su restauración, cuyos nombres el relato recuerda con detalle.
Contexto

El autor

La tradición judía atribuyó el libro a Moisés, y algunos rabinos llegaron a dudar de que Job hubiera existido. Hoy se considera obra de un poeta anónimo, muy culto, que reelaboró un antiguo cuento popular sobre un justo paciente; el profeta Ezequiel ya menciona a Job junto a Noé como modelo de justicia. Muchos especialistas creen que los discursos de Eliú se añadieron más tarde, porque nadie los menciona ni antes ni después, y que el capítulo 28 pudo ser también un poema independiente.

La época

No hay consenso sobre la fecha, pero la mayoría la sitúa entre los siglos VI y IV a. C., tras la caída de Jerusalén y el exilio en Babilonia. Ese desastre puso en crisis la idea de que Dios premia a los justos y castiga a los malvados, y el libro dialoga con ella. Su lengua tiene muchos arameísmos y palabras raras, y la figura del «adversario» en la corte divina se parece a la de Zacarías 3, de finales del siglo VI a. C. La acción se sitúa fuera de Israel, en una época patriarcal imprecisa, y Job no es israelita.

El texto y sus manuscritos

Su hebreo es de los más difíciles de la Biblia: contiene un centenar de palabras que no aparecen en ningún otro lugar, y muchos versos se traducen de maneras muy distintas. La copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008), y también se conserva en el Códice de Alepo (c. 930). En Qumrán se hallaron fragmentos hebreos, uno de ellos en la escritura paleohebrea que se reservaba sobre todo para el Pentateuco, y dos traducciones al arameo, entre ellas el Targum de Job de la cueva 11. La Septuaginta griega es aproximadamente una sexta parte más corta que el texto hebreo; en el siglo III, Orígenes rellenó los huecos con otra traducción y marcó los añadidos. La versión griega también amplía las palabras de la mujer de Job y añade un final en el que lo identifica con Jobab, rey de Edom. En la RV1909, la numeración de los capítulos 39 y 40 no coincide con la de casi todas las Biblias modernas.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El libro empieza como un cuento: en la tierra de Hus vive Job, rico, piadoso y padre de diez hijos. En la corte celestial, Satán, «el adversario», sugiere que Job solo es bueno porque le va bien. Dios le permite ponerlo a prueba. En un solo día, saqueadores sabeos y caldeos, un rayo y un viento del desierto le arrebatan ganados, criados e hijos. Job responde con una frase célebre: «Jehová dio, y Jehová quitó».

En una segunda prueba, Job queda cubierto de llagas y se sienta entre la ceniza. Su mujer le dice que maldiga a Dios y muera, pero él no peca con sus labios. Llegan entonces tres amigos, Eliphaz, Bildad y Sophar, que pasan siete días en silencio junto a él.

El tono cambia por completo en el capítulo 3, donde Job, ya en verso, maldice el día en que nació. Comienza así un largo diálogo en tres rondas. Los amigos repiten, con creciente dureza, la doctrina tradicional: Dios es justo, así que quien sufre algo habrá hecho. Job lo niega una y otra vez: se sabe inocente, acusa a Dios de tratarlo como a un enemigo y pide un juicio en el que poder defenderse. En medio de su desesperación surgen destellos de esperanza, como su deseo de un «redentor» que lo defienda.

La tercera ronda del diálogo parece desordenada o incompleta, y le sigue un sereno poema sobre la sabiduría, que el ser humano no puede encontrar por sí mismo (capítulo 28). Job pronuncia luego un largo discurso final: recuerda su antigua dignidad, describe su humillación presente y jura solemnemente su inocencia, desafiando a Dios a responderle.

Antes de que Dios hable aparece un personaje nuevo, el joven Eliú, que en seis capítulos (32 a 37) reprende a Job por justificarse y a los amigos por no haber sabido rebatirlo. Sostiene que el sufrimiento puede ser una forma de enseñanza.

Por fin, Dios responde a Job «desde la oscuridad» del torbellino. No le explica la apuesta del prólogo ni le habla de culpas; en cambio, le lanza una cascada de preguntas sobre la creación: dónde estaba cuando se fundó la tierra, si sabe gobernar el mar, las estrellas, los animales salvajes. Le describe dos criaturas formidables, behemoth y leviathán. Job, abrumado, reconoce que había hablado de cosas que no entendía: «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven».

El epílogo vuelve a la prosa. Dios reprende a los tres amigos porque «no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job», y les pide que Job interceda por ellos. Después le devuelve el doble de lo que tenía, le da otros siete hijos y tres hijas, las más hermosas del país, y Job muere «viejo, y lleno de días».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.