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Isaías Isaías y sus continuadores

Antiguo Testamento · Profetas mayores

Isaías

Isaías y sus continuadores

Siglos VIII–V a. C. · Judá y Babilonia

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De qué trata

Reúne oráculos de varias épocas atribuidos al profeta Isaías. La primera parte denuncia la injusticia de Judá y advierte del peligro asirio en el siglo VIII a. C. La segunda, desde el capítulo 40, consuela a los desterrados en Babilonia y anuncia su regreso de la mano de Ciro de Persia. La tercera, desde el 56, se dirige a la comunidad que volvió a Jerusalén.

Por qué importa

Es el libro profético más citado en el Nuevo Testamento, y los cristianos lo llamaron el «quinto evangelio». Le deben su texto el *Mesías* de Händel, la oración del «Santo, santo, santo» y la frase «volverán sus espadas en rejas de arado», grabada frente a la sede de la ONU en Nueva York. Su poesía, de las más altas del hebreo, ha marcado la idea occidental de la justicia social y de la paz universal.

Para quién es

Para quien quiera conocer la gran poesía profética. Es largo y su orden no es cronológico, así que ayuda mucho leerlo por partes y saber que detrás hay al menos tres épocas distintas.

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Y juzgará entre las gentes, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán más para la guerra. (2:4)

Personajes
Isaías
Profeta de Jerusalén del siglo VIII a. C., consejero crítico de los reyes de Judá frente al poder de Asiria.
Uzzías
Rey de Judá en cuyo último año, hacia el 740 a. C., Isaías tuvo la visión del templo que lo convirtió en profeta.
Achâz
Rey de Judá que, amenazado por Siria e Israel, rechazó el consejo de Isaías de confiar en Dios y buscó la protección de Asiria.
Ezechîas
Rey de Judá que resistió al asedio asirio del 701 a. C. con el apoyo de Isaías.
Sear-jasub
Hijo de Isaías cuyo nombre simbólico significa «un resto volverá».
Emmanuel
Niño anunciado como señal para Achâz, cuyo nombre significa «Dios con nosotros».
Maher-salal-hash-baz
Segundo hijo simbólico de Isaías, cuyo nombre anuncia el saqueo rápido de Damasco y Samaria.
Rezín
Rey de Siria aliado con Israel contra Judá en la llamada guerra siro-efraimita (c. 734 a. C.).
Sennachêrib
Rey de Asiria que invadió Judá y sitió Jerusalén en el 701 a. C.
Rabsaces
Alto oficial asirio (el título significa «copero mayor») que exigió la rendición de Jerusalén a gritos desde sus murallas.
Merodach-baladán
Rey rebelde de Babilonia que envió embajadores a Ezechîas para buscar aliados contra Asiria.
Ciro
Rey de Persia que conquistó Babilonia en el 539 a. C. y al que el libro llama «ungido» de Dios por liberar a los desterrados.
Lucero
Título burlón del rey de Babilonia caído («hijo de la mañana»), que la tradición cristiana convirtió en Lucifer, el ángel rebelde.
Sión
El monte del templo y, por extensión, Jerusalén, protagonista de las promesas de restauración del libro.
Babilonia
Imperio que destruyó Jerusalén y cuya caída anuncian los capítulos centrales del libro.
Contexto

El autor

La tradición judía y cristiana atribuyó todo el libro a Isaías hijo de Amoz, profeta en Jerusalén hacia el 740-700 a. C. Desde finales del siglo XVIII, los especialistas distinguen al menos tres partes. El Proto-Isaías (capítulos 1-39) contiene oráculos del profeta del siglo VIII, junto con muchos añadidos posteriores, como los capítulos 24-27. El Deutero-Isaías (40-55) es obra de un poeta anónimo del exilio, hacia el 550-539 a. C., que nombra a Ciro y habla de Jerusalén como ya destruida. El Trito-Isaías (56-66), delimitado por Bernhard Duhm en 1892, procede de uno o varios autores de la comunidad que regresó, hacia el 530-450 a. C. Hoy se insiste también en que el libro fue editado como una unidad por una escuela de discípulos que conservó y amplió la herencia del profeta.

La época

El Isaías del siglo VIII vivió el ascenso del Imperio asirio, que destruyó el reino del norte, Israel, en el 722 a. C. y arrasó Judá en el 701 a. C.; los anales de Sennachêrib y los relieves de su palacio de Nínive, que muestran el asedio de Laquis, confirman esa campaña. El Deutero-Isaías escribe entre los desterrados en Babilonia, cuando el persa Ciro estaba a punto de conquistar la ciudad (539 a. C.) y de permitir el regreso de los judíos. El Trito-Isaías refleja las tensiones de la pequeña provincia persa de Judea durante la reconstrucción del templo.

El texto y sus manuscritos

En 1947 apareció en Qumrán el Gran Rollo de Isaías, que contiene los 66 capítulos y fue copiado hacia el 125 a. C., unos mil años antes que el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008). Pese a sus muchas variantes de ortografía, coincide en lo esencial con el texto masorético, lo que demostró la notable fidelidad de la transmisión. En Qumrán se encontraron más de veinte copias de Isaías. La Septuaginta traduce con bastante libertad, y su versión de 7:14 («la virgen») fue la que citó el evangelio de Mateo. Los capítulos 36-39 reproducen, con pocas diferencias, 2 Reyes 18-20.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El libro empieza con una acusación: Judá es como un hijo rebelde, y sus sacrificios no valen nada mientras haya injusticia; aun así, «si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos». Sigue una visión de paz en la que todos los pueblos suben al monte de Jerusalén y convierten sus espadas en arados, y duros oráculos contra la soberbia de los poderosos, entre ellos el «canto de la viña» que no dio fruto.

En el capítulo 6, Isaías cuenta su llamada: en el año de la muerte del rey Uzzías ve a Dios en el templo rodeado de serafines que cantan «Santo, santo, santo». Un serafín purifica sus labios con una brasa, y él responde: «Heme aquí, envíame a mí». Después, durante la guerra de Siria e Israel contra Judá, el profeta pide al rey Achâz que confíe en Dios y le da como señal el nacimiento de un niño llamado Emmanuel. Otros poemas anuncian a un rey justo, nacido del tronco de Isaí, bajo cuyo reinado «morará el lobo con el cordero».

Los capítulos 13 a 23 son oráculos contra las naciones: Babilonia, Asiria, Moab, Damasco, Egipto, Tiro y otras. Contienen la sátira sobre la caída del rey de Babilonia, el «Lucero, hijo de la mañana». Los capítulos 24 a 27, a menudo llamados «el Apocalipsis de Isaías», describen un juicio cósmico y un banquete en el que Dios «destruirá la muerte para siempre». Siguen nuevos avisos contra la alianza con Egipto y poemas sobre la restauración de Sión.

Los capítulos 36 a 39 son un relato en prosa. Sennachêrib de Asiria invade Judá y su oficial, el Rabsaces, exige la rendición de Jerusalén. Ezechîas ora, Isaías anuncia que el asirio no entrará en la ciudad, y el ángel de Dios diezma su ejército. Después, Ezechîas enferma y se cura, y comete la imprudencia de mostrar sus tesoros a los embajadores de Babilonia. Isaías le anuncia que todo será llevado allí.

Con el capítulo 40 cambian la época y el tono: «Consolaos, consolaos, pueblo mío». Una voz anuncia que hay que abrir en el desierto un camino para que Dios devuelva a los desterrados a casa. Estos capítulos se burlan de los ídolos, proclaman que solo hay un Dios, creador de todo, y presentan a Ciro de Persia como su instrumento. En ellos aparecen los «cantos del Siervo», sobre un misterioso siervo de Dios que sufre en silencio por los demás: «varón de dolores», herido «por nuestras rebeliones».

Desde el capítulo 56, el libro se dirige a una comunidad ya instalada en Jerusalén, con un templo que reconstruir y conflictos internos. Promete que el templo será «casa de oración para todos los pueblos», critica el ayuno hipócrita y anuncia la llegada de alguien ungido «a predicar buenas nuevas a los abatidos». Jerusalén será glorificada y las naciones traerán sus riquezas.

El libro termina con la promesa de «nuevos cielos y nueva tierra», donde ya no habrá llanto, y con una visión de todos los pueblos que vienen a adorar a Dios. Pero el último versículo es sombrío: los peregrinos verán los cadáveres de los rebeldes, cuyo «gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.