Biblioteca Universal
Hechos de los Apóstoles Atribuido a Lucas

Nuevo Testamento · Historia

Hechos de los Apóstoles

Atribuido a Lucas

c. 80–90 d. C. · Mundo grecorromano

  • 2 h 8 min
  • Media

De qué trata

Es la continuación del Evangelio de Lucas y cuenta los primeros treinta años del movimiento cristiano tras la muerte de Jesús. La primera parte sigue a Pedro y a la comunidad de Jerusalén; la segunda, a Pablo en sus viajes por el Mediterráneo oriental hasta su llegada a Roma como prisionero. Abundan los discursos, los milagros, las cárceles, los motines y los naufragios.

Por qué importa

Es la única narración antigua de los orígenes de la Iglesia y la base de casi todo lo que se cuenta sobre ella, aunque los historiadores la leen con cautela. De aquí vienen la escena de Pentecostés, el martirio de Esteban y la «conversión camino de Damasco», que se volvió expresión común para un cambio radical y que pintaron Caravaggio y Miguel Ángel. Su discurso en el Areópago de Atenas es un ejemplo temprano del diálogo entre el cristianismo y la filosofía griega.

Para quién es

Para quien disfrute de los relatos de viajes y aventuras, y para el lector interesado en cómo una pequeña secta judía se convirtió en un movimiento abierto a todos los pueblos. Se lee como una novela histórica antigua. Ayuda tener a mano un mapa del Imperio romano.

Cristianismo primitivoJudaísmo del Segundo Templo ÉpicoIntenso FePoderLibertad y destinoLey y justicia

Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también. (17:28)

Personajes
Teófilo
Destinatario de la obra, el mismo al que se dedica el Evangelio de Lucas.
Pedro
Líder de los apóstoles en Jerusalén, protagonista de la primera mitad del libro.
Juan
Apóstol que acompaña a Pedro en la predicación y en la cárcel.
Esteban
Uno de los siete ayudantes elegidos por la comunidad, primer mártir cristiano, muerto a pedradas.
Felipe
Otro de los siete, que predica en Samaria y bautiza a un eunuco etíope.
Saulo
Fariseo perseguidor de los cristianos que, tras una visión camino de Damasco, se convierte en su gran misionero.
Pablo
Nombre con el que se conoce a Saulo desde su primer viaje misionero; protagonista de la segunda mitad.
Bernabé
Levita de Cipro que avala a Saulo ante los apóstoles y lo acompaña en su primer viaje.
Cornelio
Centurión romano de Cesarea, el primer no judío bautizado en el relato junto con su casa.
Silas
Compañero de Pablo en su segundo viaje, encarcelado con él en Filipos.
Lidia
Comerciante de púrpura de Tiatira, la primera conversa en Filipos, que acoge a los misioneros en su casa.
Priscila
Judía expulsada de Roma que, con su marido Aquila, trabaja con Pablo en Corinto y Éfeso.
Areópago
Colina y consejo de Atenas donde Pablo habla ante filósofos a partir de un altar dedicado «AL DIOS NO CONOCIDO».
Festo
Gobernador romano de Judea ante quien Pablo apela al César.
Agripa
Rey judío Herodes Agripa II, que escucha la defensa de Pablo en Cesarea.
Contexto

El autor

Es obra del mismo autor que el Evangelio de Lucas, como muestran la dedicatoria a Teófilo y el estilo; esto lo acepta casi todo el mundo. La tradición, desde Ireneo, lo identifica con Lucas, médico y compañero de Pablo. Un argumento a favor son los pasajes en primera persona del plural («nosotros») en 16:10-17, 20:5–21:18 y 27:1–28:16, que parecen venir de un testigo; pero muchos especialistas los consideran un recurso literario o una fuente usada por el autor. Además, Hechos no menciona las cartas de Pablo y a veces no coincide con ellas, por ejemplo sobre sus visitas a Jerusalén, lo que hace dudar de que el autor conociera a Pablo de cerca.

La época

Se suele fechar entre los años 80 y 90, aunque algunos estudiosos lo sitúan a comienzos del siglo II y una minoría hacia el 62, porque el relato termina antes de la muerte de Pablo. Narra hechos de los años 30 a 60, bajo el emperador Claudio, que expulsó a los judíos de Roma (18:2), y bajo Nerón. Era un mundo de rutas marítimas, ciudades griegas, sinagogas en la diáspora y gobernadores romanos. El autor sigue los modelos de la historiografía griega, con discursos compuestos al estilo de Tucídides, y procura mostrar que los cristianos no eran un peligro para el orden romano.

El texto y sus manuscritos

Hechos se conservó en dos formas muy distintas. El texto «alejandrino», el de los papiros P45 (siglo III) y P74 y los Códices Sinaítico y Vaticano (siglo IV), es la base de las ediciones modernas. El texto «occidental», representado por el Códice de Beza (hacia el 400), es casi un 10 % más largo y añade detalles. El Nuevo Testamento de la RV1909 sigue el *Textus Receptus*, que incorpora algunas de esas añadiduras: 8:37, 15:34, parte de 24:6-8, 28:29, y una frase de 9:5-6 que Erasmo tradujo del latín sin apoyo en manuscritos griegos.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El autor se dirige otra vez a Teófilo. Jesús resucitado pasa cuarenta días con los apóstoles, les promete el Espíritu Santo y asciende al cielo. Los once eligen a Matías para sustituir a Judas. En la fiesta de Pentecostés, el Espíritu desciende sobre ellos como lenguas de fuego y empiezan a hablar en otras lenguas, de modo que judíos de muchos países los entienden. Pedro pronuncia un discurso y se bautizan unas tres mil personas.

La comunidad de Jerusalén comparte sus bienes. Pedro y Juan curan a un cojo en el templo, son arrestados y defienden su fe ante el consejo, que los libera por consejo del fariseo Gamaliel. Ananías y Safira mueren tras mentir sobre una venta. Se eligen siete ayudantes, entre ellos Esteban, que es acusado de blasfemia y muere apedreado tras un largo discurso; a sus pies está un joven llamado Saulo.

Estalla una persecución y los creyentes se dispersan. Felipe predica en Samaria y bautiza a un eunuco etíope. Saulo, camino de Damasco para arrestar cristianos, es derribado por una luz y oye una voz: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Queda ciego tres días hasta que Ananías lo bautiza, y empieza a predicar. Pedro resucita a Tabita en Joppe y, tras una visión, bautiza al centurión romano Cornelio y su familia, el primer paso para admitir a los no judíos. En Antioquía, a los discípulos se los llama por primera vez cristianos. El rey Herodes manda matar a Jacobo y encarcela a Pedro, que es liberado por un ángel.

Desde el capítulo 13, el protagonista es Saulo, ya llamado Pablo. Con Bernabé emprende un primer viaje por Cipro y Asia Menor, donde los judíos de las sinagogas suelen rechazarlo y muchos no judíos lo aceptan. En Jerusalén, una reunión de apóstoles y ancianos decide que los no judíos que se convierten no tienen que circuncidarse, aunque deben observar algunas normas básicas.

En un segundo viaje, con Silas, Pablo pasa a Europa tras una visión. En Filipos, la comerciante Lidia los acoge, y después son azotados y encarcelados hasta que un terremoto abre la prisión. Predica en Tesalónica y Berea, habla en el Areópago de Atenas sobre un altar «al Dios no conocido», y pasa año y medio en Corinto, donde trabaja con Priscila y Aquila. En un tercer viaje permanece tres años en Éfeso, donde los plateros que fabrican imágenes de la diosa Diana provocan un motín. En Troas, un joven se duerme durante un sermón y cae de una ventana.

Pablo se despide de los ancianos de Éfeso en Mileto y sube a Jerusalén, aunque le advierten de los peligros. En el templo, una multitud lo acusa de profanarlo y está a punto de lincharlo; el tribuno romano lo rescata. Pablo se defiende ante el pueblo, ante el consejo y, tras descubrirse un complot para matarlo, es llevado a Cesarea. Allí pasa dos años preso bajo el gobernador Félix; ante su sucesor, Festo, apela al César, como ciudadano romano, y expone su caso al rey Agripa.

Pablo es enviado por mar a Roma. Una tempestad dura catorce días y el barco naufraga cerca de Melita, la actual Malta, donde todos se salvan. Llegado a Roma, Pablo vive dos años en una casa alquilada, bajo custodia, y recibe a quien lo visita, predicando «con toda libertad, sin impedimento». El libro termina así, sin contar el juicio ni la muerte de Pablo.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.