Nuevo Testamento · Historia
Hechos de los Apóstoles
Atribuido a Lucas
- 2 h 8 min
- Media
De qué trata
Es la continuación del Evangelio de Lucas y cuenta los primeros treinta años del movimiento cristiano tras la muerte de Jesús. La primera parte sigue a Pedro y a la comunidad de Jerusalén; la segunda, a Pablo en sus viajes por el Mediterráneo oriental hasta su llegada a Roma como prisionero. Abundan los discursos, los milagros, las cárceles, los motines y los naufragios.
Por qué importa
Es la única narración antigua de los orígenes de la Iglesia y la base de casi todo lo que se cuenta sobre ella, aunque los historiadores la leen con cautela. De aquí vienen la escena de Pentecostés, el martirio de Esteban y la «conversión camino de Damasco», que se volvió expresión común para un cambio radical y que pintaron Caravaggio y Miguel Ángel. Su discurso en el Areópago de Atenas es un ejemplo temprano del diálogo entre el cristianismo y la filosofía griega.
Para quién es
Para quien disfrute de los relatos de viajes y aventuras, y para el lector interesado en cómo una pequeña secta judía se convirtió en un movimiento abierto a todos los pueblos. Se lee como una novela histórica antigua. Ayuda tener a mano un mapa del Imperio romano.
Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también algunos de vuestros poetas dijeron: Porque linaje de éste somos también. (17:28)
Personajes
- Teófilo
- Destinatario de la obra, el mismo al que se dedica el Evangelio de Lucas.
- Pedro
- Líder de los apóstoles en Jerusalén, protagonista de la primera mitad del libro.
- Juan
- Apóstol que acompaña a Pedro en la predicación y en la cárcel.
- Esteban
- Uno de los siete ayudantes elegidos por la comunidad, primer mártir cristiano, muerto a pedradas.
- Felipe
- Otro de los siete, que predica en Samaria y bautiza a un eunuco etíope.
- Saulo
- Fariseo perseguidor de los cristianos que, tras una visión camino de Damasco, se convierte en su gran misionero.
- Pablo
- Nombre con el que se conoce a Saulo desde su primer viaje misionero; protagonista de la segunda mitad.
- Bernabé
- Levita de Cipro que avala a Saulo ante los apóstoles y lo acompaña en su primer viaje.
- Cornelio
- Centurión romano de Cesarea, el primer no judío bautizado en el relato junto con su casa.
- Silas
- Compañero de Pablo en su segundo viaje, encarcelado con él en Filipos.
- Lidia
- Comerciante de púrpura de Tiatira, la primera conversa en Filipos, que acoge a los misioneros en su casa.
- Priscila
- Judía expulsada de Roma que, con su marido Aquila, trabaja con Pablo en Corinto y Éfeso.
- Areópago
- Colina y consejo de Atenas donde Pablo habla ante filósofos a partir de un altar dedicado «AL DIOS NO CONOCIDO».
- Festo
- Gobernador romano de Judea ante quien Pablo apela al César.
- Agripa
- Rey judío Herodes Agripa II, que escucha la defensa de Pablo en Cesarea.
Contexto
El autor
Es obra del mismo autor que el Evangelio de Lucas, como muestran la dedicatoria a Teófilo y el estilo; esto lo acepta casi todo el mundo. La tradición, desde Ireneo, lo identifica con Lucas, médico y compañero de Pablo. Un argumento a favor son los pasajes en primera persona del plural («nosotros») en 16:10-17, 20:5–21:18 y 27:1–28:16, que parecen venir de un testigo; pero muchos especialistas los consideran un recurso literario o una fuente usada por el autor. Además, Hechos no menciona las cartas de Pablo y a veces no coincide con ellas, por ejemplo sobre sus visitas a Jerusalén, lo que hace dudar de que el autor conociera a Pablo de cerca.
La época
Se suele fechar entre los años 80 y 90, aunque algunos estudiosos lo sitúan a comienzos del siglo II y una minoría hacia el 62, porque el relato termina antes de la muerte de Pablo. Narra hechos de los años 30 a 60, bajo el emperador Claudio, que expulsó a los judíos de Roma (18:2), y bajo Nerón. Era un mundo de rutas marítimas, ciudades griegas, sinagogas en la diáspora y gobernadores romanos. El autor sigue los modelos de la historiografía griega, con discursos compuestos al estilo de Tucídides, y procura mostrar que los cristianos no eran un peligro para el orden romano.
El texto y sus manuscritos
Hechos se conservó en dos formas muy distintas. El texto «alejandrino», el de los papiros P45 (siglo III) y P74 y los Códices Sinaítico y Vaticano (siglo IV), es la base de las ediciones modernas. El texto «occidental», representado por el Códice de Beza (hacia el 400), es casi un 10 % más largo y añade detalles. El Nuevo Testamento de la RV1909 sigue el *Textus Receptus*, que incorpora algunas de esas añadiduras: 8:37, 15:34, parte de 24:6-8, 28:29, y una frase de 9:5-6 que Erasmo tradujo del latín sin apoyo en manuscritos griegos.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
El autor se dirige otra vez a Teófilo. Jesús resucitado pasa cuarenta días con los apóstoles, les promete el Espíritu Santo y asciende al cielo. Los once eligen a Matías para sustituir a Judas. En la fiesta de Pentecostés, el Espíritu desciende sobre ellos como lenguas de fuego y empiezan a hablar en otras lenguas, de modo que judíos de muchos países los entienden. Pedro pronuncia un discurso y se bautizan unas tres mil personas.
La comunidad de Jerusalén comparte sus bienes. Pedro y Juan curan a un cojo en el templo, son arrestados y defienden su fe ante el consejo, que los libera por consejo del fariseo Gamaliel. Ananías y Safira mueren tras mentir sobre una venta. Se eligen siete ayudantes, entre ellos Esteban, que es acusado de blasfemia y muere apedreado tras un largo discurso; a sus pies está un joven llamado Saulo.
Estalla una persecución y los creyentes se dispersan. Felipe predica en Samaria y bautiza a un eunuco etíope. Saulo, camino de Damasco para arrestar cristianos, es derribado por una luz y oye una voz: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Queda ciego tres días hasta que Ananías lo bautiza, y empieza a predicar. Pedro resucita a Tabita en Joppe y, tras una visión, bautiza al centurión romano Cornelio y su familia, el primer paso para admitir a los no judíos. En Antioquía, a los discípulos se los llama por primera vez cristianos. El rey Herodes manda matar a Jacobo y encarcela a Pedro, que es liberado por un ángel.
Desde el capítulo 13, el protagonista es Saulo, ya llamado Pablo. Con Bernabé emprende un primer viaje por Cipro y Asia Menor, donde los judíos de las sinagogas suelen rechazarlo y muchos no judíos lo aceptan. En Jerusalén, una reunión de apóstoles y ancianos decide que los no judíos que se convierten no tienen que circuncidarse, aunque deben observar algunas normas básicas.
En un segundo viaje, con Silas, Pablo pasa a Europa tras una visión. En Filipos, la comerciante Lidia los acoge, y después son azotados y encarcelados hasta que un terremoto abre la prisión. Predica en Tesalónica y Berea, habla en el Areópago de Atenas sobre un altar «al Dios no conocido», y pasa año y medio en Corinto, donde trabaja con Priscila y Aquila. En un tercer viaje permanece tres años en Éfeso, donde los plateros que fabrican imágenes de la diosa Diana provocan un motín. En Troas, un joven se duerme durante un sermón y cae de una ventana.
Pablo se despide de los ancianos de Éfeso en Mileto y sube a Jerusalén, aunque le advierten de los peligros. En el templo, una multitud lo acusa de profanarlo y está a punto de lincharlo; el tribuno romano lo rescata. Pablo se defiende ante el pueblo, ante el consejo y, tras descubrirse un complot para matarlo, es llevado a Cesarea. Allí pasa dos años preso bajo el gobernador Félix; ante su sucesor, Festo, apela al César, como ciudadano romano, y expone su caso al rey Agripa.
Pablo es enviado por mar a Roma. Una tempestad dura catorce días y el barco naufraga cerca de Melita, la actual Malta, donde todos se salvan. Llegado a Roma, Pablo vive dos años en una casa alquilada, bajo custodia, y recibe a quien lo visita, predicando «con toda libertad, sin impedimento». El libro termina así, sin contar el juicio ni la muerte de Pablo.