Nuevo Testamento · Cartas generales
Hebreos
Anónimo
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De qué trata
Hebreos es un largo discurso, escrito en un griego muy cuidado, que intenta convencer a una comunidad cristiana desanimada de no abandonar su fe. Su argumento central compara a Jesús con las instituciones del antiguo Israel: los ángeles, Moisés, el sacerdocio de Aarón, el santuario y los sacrificios. En cada caso concluye que lo nuevo supera a lo antiguo. Intercala advertencias severas y exhortaciones a resistir.
Por qué importa
Es la obra del Nuevo Testamento que más desarrolla la idea de Jesús como sumo sacerdote y la del 'nuevo pacto', y fue decisiva para la teología cristiana del sacrificio. Su capítulo 11, la galería de héroes 'por la fe', y la imagen de la 'nube de testigos' son de los pasajes más citados de la Biblia. También es un caso célebre de autoría desconocida: desde la Antigüedad se discute quién lo escribió.
Para quién es
Para quien quiera entender cómo los primeros cristianos leían el Antiguo Testamento, sobre todo el Levítico y los Salmos. Exige paciencia: el razonamiento es denso y supone conocer el culto del templo. Conviene leer antes Levítico 16, sobre el día de la expiación, que la carta comenta.
Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. (11:1)
Personajes
- Jesús
- Presentado como Hijo de Dios y sumo sacerdote definitivo, superior a los ángeles, a Moisés y a Aarón.
- Melchîsedec
- Misterioso rey de Salem y sacerdote que bendijo a Abraham, usado como modelo de un sacerdocio sin genealogía.
- Abraham
- Patriarca que salió de su tierra sin saber adónde iba, ejemplo central de la fe en el capítulo 11.
- Moisés
- Legislador de Israel, comparado con Jesús como siervo fiel en la casa de Dios.
- Aarón
- Hermano de Moisés y primer sumo sacerdote, figura del sacerdocio antiguo que la carta considera superado.
- Abel
- Hijo de Adán cuyo sacrificio fue aceptado; abre la lista de modelos de fe.
- Enoc
- Antepasado de Noé que, según el Génesis, fue llevado por Dios sin morir.
- Noé
- Constructor del arca, citado como quien creyó en lo que aún no se veía.
- Isaac
- Hijo de Abraham, ofrecido en sacrificio y luego bendiciendo a sus propios hijos.
- Jacob
- Patriarca que, al morir, bendijo a los hijos de José.
- Esaú
- Hermano de Jacob, puesto como ejemplo de quien vendió su primogenitura por una comida.
- Rahab
- Mujer de Jericó que acogió a los espías israelitas y se salvó de la destrucción de la ciudad.
- Josué
- Sucesor de Moisés; la carta afirma que no dio al pueblo el verdadero reposo.
- Sión
- Monte de Jerusalén, usado como imagen de la ciudad celestial.
- Timoteo
- Colaborador de Pablo, cuya liberación anuncia el final de la carta.
Contexto
El autor
La obra no dice quién la escribió. En Alejandría y en Oriente se atribuyó pronto a Pablo, y así entró en el canon, pero ya Orígenes, en el siglo III, comentó que el estilo no era de Pablo y que 'quién la escribió, solo Dios lo sabe'. En Occidente tardó en aceptarse. Tertuliano propuso a Bernabé, Lutero a Apolos y otros han pensado en Lucas, Clemente de Roma o Priscila. Hoy casi ningún especialista la considera de Pablo: el griego, el vocabulario y la forma de argumentar son muy distintos. El autor era un cristiano culto, formado en la retórica griega y en la interpretación judía de la Septuaginta.
La época
Se escribió para una comunidad que ya llevaba tiempo en la fe, que había sufrido persecución y estaba tentada de abandonarla. La fecha se discute. Clemente de Roma parece citarla hacia el año 96, de modo que es anterior. Algunos piensan que se escribió antes del año 70, porque habla del culto como si siguiera vigente. Otros notan que describe el tabernáculo del desierto y no el templo de Jerusalén, y la sitúan entre los años 80 y 90. El saludo de 'los de Italia' apunta a una relación con Roma, pero no aclara si la carta se escribió desde allí o hacia allí.
El texto y sus manuscritos
El testimonio más antiguo es el papiro P46 (hacia el año 200), que la coloca entre las cartas de Pablo, justo después de Romanos. También la traen los códices Sinaítico y Alejandrino; el Vaticano (siglo IV) se interrumpe en 9:14. El título 'a los Hebreos' no es del autor: se añadió probablemente en el siglo II. La frase final 'Fue escrita a los Hebreos desde Italia con Timoteo' es una nota tardía de los copistas que el Textus Receptus, base de la RV1909, incorporó.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
Hebreos se abre sin saludo, con un prólogo solemne: Dios habló antes por los profetas y ahora por el Hijo, 'resplandor de su gloria'. Los capítulos 1 y 2 demuestran con citas de los Salmos que el Hijo es superior a los ángeles, aunque compartió la carne y la muerte humanas para poder ayudar a los hombres.
Los capítulos 3 y 4 comparan a Jesús con Moisés y recuerdan a la generación del desierto, que no entró en el 'reposo' de Canaán por su incredulidad. El autor lee el Salmo 95 como una advertencia: queda un reposo pendiente y no hay que perderlo como ellos.
Desde el capítulo 5 empieza el tema principal: Jesús como sumo sacerdote. El autor se detiene en una advertencia muy dura (6:4-6) sobre la imposibilidad de que vuelvan a arrepentirse quienes abandonan la fe, pasaje que ha dado mucho que discutir.
El capítulo 7 introduce a Melchîsedec, el rey-sacerdote del Génesis que bendijo a Abraham y recibió de él el diezmo. Como el Salmo 110 llama al rey 'sacerdote según el orden de Melchîsedec', el autor concluye que existe un sacerdocio anterior y superior al de los descendientes de Leví, y que Jesús lo encarna.
Los capítulos 8 a 10 comparan el santuario terrenal, descrito como copia o sombra, con el celestial. Citan la profecía de Jeremías sobre un 'nuevo pacto' y contrastan los sacrificios anuales del día de la expiación con una ofrenda única y definitiva. Concluyen con nuevas exhortaciones y advertencias.
El capítulo 11 define la fe como 'la sustancia de las cosas que se esperan' y la ilustra con una larga lista de figuras: Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés, Rahab y otros, hasta los mártires anónimos. Todos murieron sin ver cumplida la promesa.
El capítulo 12 llama a correr la carrera rodeados de esa 'nube de testigos' y presenta el sufrimiento como la disciplina de un padre. Contrapone el temible monte Sinaí a la 'Jerusalem celestial' del monte de Sión.
El capítulo 13 cierra con consejos prácticos: hospitalidad, cuidado de los presos, fidelidad conyugal y obediencia a los dirigentes. Termina con una bendición, la noticia de que Timoteo está libre y saludos de 'los de Italia'. La RV1909 añade una nota final sobre el lugar de composición, que no forma parte del texto original.