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Habacuc Habacuc

Antiguo Testamento · Profetas menores

Habacuc

Habacuc

c. 609–597 a. C. · Judá

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De qué trata

Habacuc dialoga con Dios: le pregunta por qué tolera la violencia y la injusticia en Judá, y cuando Dios le responde que enviará a los babilonios, vuelve a protestar porque castiga a los malos con otros peores. La respuesta divina pide esperar con fe. El libro se cierra con un salmo de gran belleza.

Por qué importa

Su frase «el justo en su fe vivirá» fue citada tres veces en el Nuevo Testamento y se convirtió, a través de Pablo, en la base de la doctrina de la justificación por la fe de Martín Lutero. Es una de las primeras reflexiones bíblicas sobre el problema del mal en la historia. Su final, «aunque la higuera no florecerá», es un clásico de la poesía de la confianza.

Para quién es

Para quien se ha preguntado por la justicia en la historia. Son solo tres capítulos, aunque el salmo final tiene un hebreo difícil.

Antiguo Israel Para pensar FeLey y justiciaProfecíaPoesía y canto

He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá. (2:4)

Personajes
Habacuc
Profeta de Judá que, en lugar de hablar al pueblo, pide cuentas a Dios por la injusticia del mundo.
Caldeos
Los babilonios, pueblo «amargo y presuroso» que Dios levanta como instrumento de castigo.
Temán
Región de Edom, al sur, desde donde llega Dios en la teofanía del capítulo 3.
Parán
Monte o desierto del Sinaí, asociado a la aparición de Dios al pueblo en el éxodo.
Líbano
Montañas cuyos bosques fueron saqueados por el opresor.
Contexto

El autor

Del profeta solo se conoce el nombre. Una leyenda de las adiciones griegas al libro de Daniel lo hace volar a Babilonia para llevar comida a Daniel en el foso de los leones. La mayoría de los especialistas cree que los capítulos 1 y 2 proceden de un profeta de Judá de finales del siglo VII a. C. El salmo del capítulo 3, que tiene su propio título y notas musicales como las de los Salmos, pudo circular aparte. Algunos piensan que es una composición más antigua o posterior, incorporada al libro.

La época

El libro presenta a los caldeos como una potencia nueva. Esto encaja con los años en que Babilonia sustituyó a Asiria como imperio dominante, tras la caída de Nínive (612 a. C.) y la batalla de Karkemish (605 a. C.), en tiempos del rey Joacim de Judá. La violencia interna denunciada al principio podría reflejar el gobierno de ese rey, criticado también por Jeremías.

El texto y sus manuscritos

En la Biblia hebrea, los doce profetas menores forman un solo libro, «los Doce», que ya menciona el Eclesiástico hacia el 180 a. C. En el desierto de Judea se hallaron un rollo hebreo de los Doce de comienzos del siglo II d. C., en Wadi Murabba'at, muy cercano al texto masorético, y otro en griego, de Nahal Hever (siglo I a. C.), además de varios fragmentos en Qumrán. Las copias completas más antiguas son el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008). En Qumrán apareció el *Pésher de Habacuc*, uno de los primeros rollos descubiertos (1947), que comenta los capítulos 1 y 2 aplicándolos a la historia de la propia secta y a los romanos. En 2:4, la Septuaginta dice «el justo vivirá por mi fidelidad», refiriéndose a la de Dios.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El libro empieza con una queja: «¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?». El profeta ve a su alrededor violencia, pleitos y una ley sin fuerza, y el malvado que rodea al justo. Dios responde con algo inesperado: va a levantar a los caldeos, un pueblo temible y rápido, de caballos más veloces que leopardos, que se burla de los reyes y conquista fortalezas.

Habacuc protesta de nuevo: Dios es demasiado puro para ver el mal, ¿cómo puede tolerar que el malvado devore al que es más justo que él? Los babilonios tratan a los seres humanos como peces que se pescan con red, y luego adoran a su propia red. El profeta se coloca en su atalaya para esperar la respuesta.

Dios le pide que escriba la visión en tablas, de modo que se pueda leer de corrido, porque se cumplirá a su tiempo aunque tarde. El orgulloso no tiene el alma recta, «mas el justo en su fe vivirá». Siguen cinco «ayes» contra el opresor: contra el que acumula lo ajeno, el que construye su casa con ganancias injustas, el que edifica la ciudad con sangre, el que emborracha a su prójimo para ver su desnudez y el que adora ídolos mudos. Termina: «Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra».

El capítulo 3 es una oración con indicaciones musicales. Describe la llegada de Dios desde Temán y el monte de Parán como una tormenta que hace temblar los montes, detiene el sol y la luna y aplasta a los enemigos de su pueblo. El profeta tiembla ante esa visión, pero confía. El libro termina con una profesión de fe: aunque la higuera no dé fruto y no haya ovejas ni vacas, «con todo, yo me alegraré en Jehová».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.