Antiguo Testamento · Pentateuco
Génesis
Atribuido a Moisés
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De qué trata
Es el libro de los comienzos: la creación del mundo, el primer hombre y la primera mujer en el huerto del Edén, el primer crimen, el diluvio y la torre de Babel. Después la mirada se estrecha a una sola familia, la de Abraham, y sigue a cuatro generaciones de sus descendientes. Termina con José, vendido como esclavo por sus hermanos, convertido en gobernante de Egipto y reconciliado con ellos.
Por qué importa
Es la puerta de la Biblia y una de las fuentes de la tradición judía, la cristiana y la islámica, que miran a Abraham como antepasado. Sus escenas llenan la historia del arte, desde la bóveda de la Capilla Sixtina hasta «El paraíso perdido» de Milton o «José y sus hermanos» de Thomas Mann. También dejó huella en el idioma: decimos «la torre de Babel», «más viejo que Matusalén», «años de vacas flacas» o «ganarse el pan con el sudor de la frente».
Para quién es
Para cualquier lector que quiera entender de dónde salen tantas referencias de la cultura occidental. Se lee como una colección de relatos, con algunas listas genealógicas que se pueden recorrer deprisa. La historia de José, al final, funciona casi como una novela breve.
En el principio crió Dios los cielos y la tierra. (1:1)
Personajes
- Adam
- El primer hombre, formado del polvo de la tierra y expulsado del huerto del Edén.
- Eva
- La primera mujer, a quien el relato llama «madre de todos los vivientes».
- Caín
- Hijo mayor de Adam y Eva, labrador, que mata a su hermano por envidia.
- Abel
- Pastor e hijo de Adam y Eva, primera víctima de un asesinato en el relato bíblico.
- Noé
- Hombre justo que construye un arca y sobrevive con su familia y los animales al diluvio.
- Abraham
- Patriarca nómada, llamado primero Abram, de quien descienden, según el relato, israelitas y árabes.
- Sara
- Esposa de Abraham, llamada primero Sarai, que da a luz a Isaac en su vejez.
- Agar
- Esclava egipcia de Sara y madre de Ismael, el primer hijo de Abraham.
- Lot
- Sobrino de Abraham que se establece en Sodoma y escapa de su destrucción.
- Isaac
- Hijo de Abraham y Sara, a quien su padre está a punto de sacrificar en el monte Moriah.
- Rebeca
- Esposa de Isaac y madre de los gemelos Esaú y Jacob, que favorece al menor.
- Esaú
- Primogénito de Isaac, cazador, que vende su primogenitura por un guiso de lentejas.
- Jacob
- Hijo astuto de Isaac que recibe el nombre de Israel y es padre de doce hijos.
- Rachêl
- La esposa amada de Jacob, madre de José y Benjamín, que muere al dar a luz.
- José
- Hijo favorito de Jacob, vendido por sus hermanos, que llega a gobernar Egipto.
Contexto
El autor
La tradición judía y la cristiana atribuyen a Moisés los cinco primeros libros de la Biblia, el Pentateuco o Torá, aunque el texto no dice quién lo escribió. Desde el siglo XVII, autores como Spinoza y Richard Simon señalaron repeticiones, contradicciones y anacronismos, y en 1753 Jean Astruc notó que unos relatos llaman a Dios «Jehová» y otros simplemente «Dios». De ahí nació la hipótesis documentaria, formulada de modo clásico por Julius Wellhausen en 1878: el Pentateuco combinaría cuatro fuentes, el Jahvista (J), el Elohísta (E), el Deuteronomista (D) y el Sacerdotal (P), escritas entre los siglos X y V a. C. y unidas después por editores. En el Génesis se ven con claridad los dos relatos de la creación (el primero suele asignarse a P y el segundo a J) y las dos versiones entrelazadas del diluvio. Desde los años setenta muchos especialistas discuten ese modelo: dudan de que E existiera como fuente independiente, fechan J mucho más tarde o prefieren hablar de bloques de tradición que crecieron por separado (los orígenes, los patriarcas, José). Casi todos coinciden, en cambio, en distinguir el material sacerdotal y en que el libro recibió su forma final hacia los siglos VI y V a. C., durante el exilio en Babilonia o la época persa.
La época
Los relatos se escribieron en los reinos de Israel y Judá y, sobre todo, tras su caída: Israel fue conquistado por Asiria en el 722 a. C. y Judá por Babilonia en el 587 a. C., cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos y parte de la élite fue deportada. En ese contacto con Mesopotamia se entienden sus paralelos con textos mucho más antiguos de esa región, como el poema babilónico de la creación («Enuma Elish») o los relatos del diluvio de «Atrahasis» y de la «Epopeya de Gilgamesh», cuya tablilla del diluvio se dio a conocer en 1872. Los historiadores no han encontrado huellas de Abraham, Isaac o Jacob fuera de la Biblia y en general los ven como figuras de la memoria tradicional, no como personajes documentables; el texto contiene además detalles que encajan mejor con el primer milenio a. C., como los filisteos o los «Caldeos» de Ur. Más que una crónica, el libro ofrece a un pueblo que había perdido su tierra y su rey un relato sobre su origen, su identidad y la promesa de esa tierra.
El texto y sus manuscritos
El Génesis se escribió en hebreo. El texto que traducen casi todas las Biblias es el masorético, fijado por escribas judíos entre los siglos VII y X d. C.; su copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008), porque el Códice de Alepo (c. 930) perdió casi todo el Pentateuco en 1947. Entre los Rollos del Mar Muerto (siglos II a. C.–I d. C.) hay unos veinte manuscritos fragmentarios del Génesis, en general muy cercanos al masorético. Existen otros dos testigos antiguos: el Pentateuco samaritano y la Septuaginta, la traducción griega hecha en Alejandría hacia el siglo III a. C.; ambos difieren del hebreo sobre todo en las edades de los patriarcas, de modo que la cronología del mundo cambia según la versión. La Reina-Valera procede de la traducción de Casiodoro de Reina (1569), hecha sobre el hebreo y revisada por Cipriano de Valera (1602) y en 1909. Su «Jehová» representa el nombre divino hebreo YHWH, que los judíos dejaron de pronunciar; hoy los especialistas creen que sonaba aproximadamente «Yahvé».
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
El libro abre con dos relatos de la creación puestos uno tras otro. En el primero (1:1–2:3), Dios ordena el caos en seis días mediante su palabra: la luz, el firmamento, la tierra seca, los astros, los animales y, al final, el ser humano, varón y hembra, creado a su imagen; el séptimo día reposa. En el segundo (2:4–25), Jehová Dios forma a Adam del polvo, lo pone en el huerto del Edén, le prohíbe comer del árbol de ciencia del bien y del mal, y forma a la mujer de una de sus costillas.
Una serpiente convence a la mujer de comer del fruto prohibido; ella lo comparte con su marido. Dios los castiga —el hombre comerá el pan con el sudor de su rostro, la mujer parirá con dolor— y los expulsa del huerto. Fuera del Edén, Caín mata a su hermano Abel y es condenado a vagar. Siguen genealogías de vidas larguísimas, entre ellas la de Mathusalam, que llega a los 969 años.
La violencia se extiende por la tierra y Dios decide destruirla con un diluvio. Solo se salvan Noé, su familia y una pareja de cada especie en un arca. Al bajar las aguas, Dios promete no volver a destruir la tierra y pone el arco iris como señal de ese pacto. Los descendientes de los hijos de Noé —Sem, Châm y Japhet— pueblan el mundo, y en Babel intentan levantar una torre que llegue al cielo; Dios confunde su lengua y los dispersa.
A partir del capítulo 12 el relato se centra en Abram, a quien Dios ordena dejar su tierra y le promete una descendencia numerosa y la tierra de Canaán. Abram vive como pastor errante, baja a Egipto en una hambruna, se separa de su sobrino Lot y recibe la bendición de Melchîsedec. Como su esposa Sarai es estéril, tiene un hijo, Ismael, con la esclava Agar. Dios sella con él un pacto, le cambia el nombre por Abraham y le anuncia que Sara tendrá un hijo; ordena también la circuncisión.
Tres visitantes anuncian el nacimiento de Isaac, y Abraham regatea con Dios para salvar a Sodoma si hay en ella algunos justos. La ciudad y Gomorra son destruidas; Lot huye y su mujer, al mirar atrás, queda convertida en estatua de sal. Nace Isaac, y Agar e Ismael son expulsados al desierto, donde un ángel los salva. Dios pone a prueba a Abraham pidiéndole que sacrifique a Isaac; cuando está a punto de hacerlo, un ángel lo detiene y un carnero ocupa su lugar. Muere Sara, Abraham compra la cueva de Macpela para sepultarla y envía a un criado a buscar esposa para Isaac: Rebeca.
Rebeca da a luz a dos gemelos rivales, Esaú y Jacob. Jacob compra a Esaú su primogenitura por un guiso de lentejas y, con ayuda de su madre, engaña a su padre ciego para quedarse con la bendición del primogénito. Huye a casa de su tío Labán; en el camino sueña con una escala por la que suben y bajan ángeles. Labán lo engaña a su vez: Jacob trabaja siete años por Rachêl y recibe a su hermana Lea, y debe servir siete años más. De sus esposas y concubinas nacen doce hijos, antepasados de las tribus de Israel.
Al volver a Canaán, Jacob lucha toda una noche con un desconocido que le da un nuevo nombre, Israel. Se reconcilia con Esaú; después, sus hijos Simeón y Leví matan a los varones de la ciudad de Sichêm para vengar la violación de su hermana Dina, y Rachêl muere al dar a luz a Benjamín. Un capítulo enumera la descendencia de Esaú, antepasado de los edomitas.
Los últimos capítulos cuentan la historia de José, el hijo preferido de Jacob. Sus hermanos, celosos de sus sueños y de su ropa de colores, lo venden a mercaderes que lo llevan a Egipto. Allí sirve en casa de Potiphar, acaba en la cárcel por una falsa acusación de la esposa de este y sale de ella por su don de interpretar sueños: anuncia a Faraón siete años de abundancia y siete de hambre, y es nombrado gobernador de Egipto. En medio de la hambruna, sus hermanos bajan a comprar grano sin reconocerlo; José los pone a prueba y al fin se da a conocer.
Jacob se instala con toda su familia en la región egipcia de Gosén. Antes de morir bendice a los hijos de José, Ephraim y Manasés, y pronuncia sobre cada uno de sus hijos un poema que anuncia el destino de su tribu; lo entierran en la cueva de Macpela, en Canaán. Los hermanos temen que José se vengue, pero él los perdona: «Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó a bien». El libro termina con la muerte de José a los ciento diez años, embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto, tras pedir que un día lleven sus huesos a la tierra prometida.