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Ezequiel Ezequiel y su escuela

Antiguo Testamento · Profetas mayores

Ezequiel

Ezequiel y su escuela

Siglo VI a. C. · Babilonia

  • 3 h 20 min
  • Exigente

De qué trata

Ezequiel, un sacerdote deportado a Babilonia, cuenta sus visiones de Dios sobre un carro de querubines, sus gestos simbólicos y sus oráculos. Antes de la caída de Jerusalén anuncia su destrucción; después, consuela a los desterrados con la promesa de un corazón nuevo y de la resurrección del pueblo. Termina con la visión minuciosa de un templo y una tierra reconstruidos.

Por qué importa

Sus imágenes figuran entre las más poderosas de la Biblia: el carro de fuego, el rollo que el profeta se come, el valle de los huesos secos que vuelven a la vida. La visión del carro dio origen a la mística judía de la *Merkabá*, y la de los huesos, al espiritual *Dem Bones*. Su insistencia en que cada uno responde de sus propios actos marcó la ética judía y cristiana.

Para quién es

Para lectores con paciencia y gusto por lo visionario. Es largo, repetitivo, a veces violento y muy técnico en los capítulos del templo, pero tiene pasajes de enorme fuerza literaria.

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Díjome entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehová. (37:4)

Personajes
Ezequiel
Sacerdote de Jerusalén deportado a Babilonia en el 597 a. C., donde se convirtió en profeta de los desterrados.
Chebar
Canal de riego cercano a Nippur, en Babilonia, junto al que vivían los deportados y donde Ezequiel tuvo sus visiones.
Joachîn
Rey de Judá deportado a Babilonia con Ezequiel; el libro fecha sus visiones por los años de su cautiverio.
Jaazanías
Uno de los ancianos de Jerusalén a los que Ezequiel ve en visión ofreciendo incienso a ídolos en el templo.
Pelatías
Dirigente de Jerusalén que muere de repente mientras Ezequiel profetiza contra él en una visión.
Tammuz
Dios mesopotámico de la vegetación cuya muerte lloraban las mujeres, como ve Ezequiel en el templo.
Aholah
Nombre simbólico de Samaria, presentada como la hermana mayor infiel en la alegoría del capítulo 23.
Aholibah
Nombre simbólico de Jerusalén, la hermana menor que supera en infidelidad a Samaria.
Daniel
Sabio y justo de la antigüedad, citado junto a Noé y Job; probablemente el Danel de las leyendas cananeas, no el del libro de Daniel.
Tiro
Rica ciudad fenicia, comparada con un gran barco mercante que naufraga, cuyo rey se cree un dios.
Faraón
El rey de Egipto, descrito como un gran dragón en el Nilo al que Dios sacará con anzuelos.
Nabucodonosor
Rey de Babilonia, instrumento del juicio contra Jerusalén, Tiro y Egipto.
Gog
Misterioso caudillo de la tierra de Magog que encabeza una invasión final contra Israel y es derrotado por Dios.
Sadoc
Sacerdote de la época de David cuyos descendientes serán, según el libro, los únicos sacerdotes del nuevo templo.
Contexto

El autor

El libro está escrito casi todo en primera persona y fechado con una precisión inusual, entre el 593 y el 571 a. C. Por eso, a diferencia de otros profetas, la mayoría de los especialistas cree que buena parte procede del propio Ezequiel. Aun así, se reconoce la mano de una escuela de discípulos que ordenó, amplió y actualizó los textos, sobre todo en los capítulos del templo (40-48) y en la profecía sobre Gog. El libro tiene mucho en común con el Código de Santidad del Levítico, lo que refleja su formación sacerdotal.

La época

Ezequiel fue deportado en el 597 a. C., en la primera deportación de Nabucodonosor, y vivió en Tel-abib, junto al canal de Chebar, cerca de la ciudad de Nippur. Sus primeros oráculos anuncian a los desterrados que Jerusalén caerá, contra quienes esperaban un regreso rápido. La destrucción del 586 a. C. divide el libro en dos. Su lenguaje e imágenes, como los seres con alas y rostros de animales, reflejan el arte y la cultura de Babilonia.

El texto y sus manuscritos

El texto hebreo de Ezequiel es difícil y en muchos lugares parece dañado. La Septuaginta es entre un cuatro y un cinco por ciento más corta y quizá conserva en algunos puntos una forma más antigua. El papiro griego 967, de finales del siglo II o del siglo III d. C., no tiene 36:23-38 y coloca el capítulo 37 después del 38 y el 39. En Qumrán y en Masada se hallaron fragmentos hebreos; el de Masada contiene parte de la visión de los huesos secos. Las copias completas más antiguas son el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008). Según el Talmud, algunos rabinos pensaron en retirar el libro porque sus leyes contradecían las de Moisés.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

En el quinto año del destierro del rey Joachîn (593 a. C.), junto al canal de Chebar, Ezequiel ve abrirse los cielos. Una tormenta trae cuatro seres vivientes con cuatro caras y cuatro alas, ruedas llenas de ojos y, sobre ellos, un trono con una figura humana de fuego: «la semejanza de la gloria de Jehová». Dios lo llama «hijo del hombre», le da a comer un rollo escrito y lo nombra centinela de Israel.

Siguen años de acciones simbólicas: Ezequiel dibuja Jerusalén sitiada sobre un adobe, permanece echado de un lado durante cientos de días, se rapa la cabeza y reparte los cabellos, y prepara un equipaje de deportado. En una visión es llevado a Jerusalén y ve, en el propio templo, ídolos, ancianos que ofrecen incienso, mujeres que lloran a Tammuz y hombres que adoran al sol. Entonces la gloria de Dios abandona el templo y se aleja de la ciudad.

Los capítulos siguientes acumulan denuncias en forma de parábolas y alegorías: Jerusalén como una niña abandonada que Dios recoge y que se prostituye; las dos hermanas infieles, Aholah y Aholibah; un águila, una vid, una olla oxidada. En el capítulo 18, Ezequiel rechaza el refrán de que los hijos pagan los pecados de los padres: «el alma que pecare, esa morirá». Cuando el asedio de Jerusalén empieza, muere la esposa del profeta, y Dios le prohíbe hacer duelo como señal para el pueblo.

Los capítulos 25 a 32 son oráculos contra las naciones vecinas, sobre todo Tiro, descrita como un espléndido navío que naufraga y cuyo rey, que se creía un dios en el Edén, será derribado, y Egipto, cuyo faraón es un monstruo del Nilo.

Un fugitivo llega con la noticia: «La ciudad ha sido herida». Desde ese momento, el mensaje se vuelve de esperanza. Dios será el buen pastor que reúna a sus ovejas dispersas, dará al pueblo un corazón de carne en lugar del de piedra y lo devolverá a su tierra. En el valle de los huesos secos, el profeta ve cómo los huesos se juntan, se cubren de carne y reciben el espíritu: es el pueblo que resucita del exilio. Dos varas unidas en una simbolizan la reunificación de Israel y Judá.

Los capítulos 38 y 39 describen una invasión final de Gog, de la tierra de Magog, con ejércitos de pueblos lejanos, que Dios aniquila sobre los montes de Israel.

Los nueve últimos capítulos son una gran visión fechada en el 573 a. C. Un hombre con una vara de medir guía al profeta por un templo nuevo, cuyas puertas, patios y cámaras se describen con todo detalle. La gloria de Dios vuelve a entrar por la puerta oriental. Se regulan el culto, el sacerdocio de los hijos de Sadoc y el papel del príncipe. De debajo del templo brota un río que se hace cada vez más profundo y vuelve dulces las aguas del mar Muerto. La tierra se reparte entre las doce tribus, y el libro termina con el nuevo nombre de la ciudad: «Jehová allí».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.