Biblioteca Universal
Éxodo Atribuido a Moisés

Antiguo Testamento · Pentateuco

Éxodo

Atribuido a Moisés

Siglos X–V a. C. · Antiguo Israel

  • 2 h 48 min
  • Media

De qué trata

Los descendientes de Jacob se han multiplicado en Egipto y un nuevo faraón los convierte en esclavos. Moisés, un hebreo salvado de las aguas y criado en la corte, recibe en el desierto la misión de liberarlos; tras diez plagas, el pueblo sale de Egipto y cruza el mar. En el monte Sinaí, Dios le entrega los Diez Mandamientos y las leyes de la alianza, y el libro termina con la construcción del santuario portátil, el tabernáculo.

Por qué importa

La salida de Egipto es el relato central de la identidad judía, que lo recuerda cada año en la Pascua, y se convirtió en un modelo universal de liberación: los esclavos afroamericanos lo cantaron en espirituales como «Go Down, Moses» y lo invocaron movimientos por los derechos civiles. Los Diez Mandamientos están en la base de la ética occidental. Inspiró el Moisés de Miguel Ángel, la ópera «Moisés y Aarón» de Schoenberg y la película «Los diez mandamientos» (1956), y dio al idioma expresiones como «las plagas de Egipto», «el becerro de oro» o «el maná».

Para quién es

Para quien quiera conocer una de las grandes historias de liberación de la literatura universal. La primera mitad, hasta el capítulo 20, es pura narración; después vienen leyes y largas descripciones del santuario que interesan más al lector paciente o al curioso de la historia de las religiones.

Antiguo Israel ÉpicoIntenso Libertad y destinoLey y justiciaFePoder

Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. (3:14)

Personajes
Moisés
Hebreo criado en la corte egipcia que saca a su pueblo de Egipto y recibe la ley en el Sinaí.
Aarón
Hermano de Moisés, su portavoz ante Faraón y primer sumo sacerdote de Israel.
María
Hermana de Aarón y profetisa, que canta y danza tras el paso del mar.
Faraón
El rey de Egipto, sin nombre en el relato, que esclaviza a los hebreos y se niega a dejarlos ir.
Jethro
Sacerdote de Madián y suegro de Moisés, que le aconseja repartir el trabajo de juzgar al pueblo.
Séphora
Hija de Jethro y esposa de Moisés.
Josué
Joven ayudante de Moisés que dirige la batalla contra Amalec.
Bezaleel
Artesano de la tribu de Judá encargado de construir el tabernáculo y el arca.
Amalec
Pueblo nómada del desierto que ataca a los israelitas en Rephidim.
Egipto
La tierra donde los descendientes de Jacob viven como esclavos y de la que salen.
Madián
Región del desierto donde Moisés se refugia, se casa y ve la zarza ardiendo.
Sinaí
El monte del desierto donde Dios entrega la ley y sella su pacto con Israel.
Contexto

El autor

La tradición judía y la cristiana atribuyen a Moisés los cinco libros del Pentateuco, la Torá. Desde el siglo XVIII y sobre todo desde Julius Wellhausen (1878), la crítica los explica como la unión de varias fuentes escritas a lo largo de siglos: el Jahvista (J), el Elohísta (E), el Deuteronomista (D) y el Sacerdotal (P). En el Éxodo se distinguen bien las capas: el relato de las plagas y del paso del mar entrelaza al menos dos versiones; el «Código de la Alianza» (capítulos 21–23) se considera una de las colecciones legales más antiguas de la Biblia, y las largas instrucciones sobre el santuario (25–31 y 35–40) se atribuyen a la escuela sacerdotal. El «Canto del mar» (15:1-18) suele contarse entre los poemas hebreos más antiguos. Hoy muchos especialistas ponen en duda el modelo de cuatro fuentes y prefieren hablar de tradiciones que crecieron por separado, pero casi todos coinciden en que el libro tomó su forma final durante el exilio o la época persa (siglos VI–V a. C.).

La época

El relato se sitúa en el Egipto faraónico; la mención de la ciudad de Raamses hizo pensar tradicionalmente en Ramsés II (siglo XIII a. C.). Pero ninguna fuente egipcia menciona a Moisés, las plagas o una salida masiva de esclavos, y seiscientos mil hombres con sus familias supondrían más de dos millones de personas, algo que la arqueología del Sinaí no respalda. La primera mención de «Israel» fuera de la Biblia, la estela del faraón Merneptah (c. 1208 a. C.), lo sitúa ya en Canaán. Por eso la mayoría de los historiadores no ve en el Éxodo una crónica, aunque muchos admiten que podría conservar la memoria de grupos semitas que vivieron en Egipto y salieron de él. El relato se fijó por escrito siglos después, en los reinos de Israel y Judá y, sobre todo, en el exilio en Babilonia, cuando la historia de un pueblo liberado de un imperio cobraba un sentido especial.

El texto y sus manuscritos

El original es hebreo y la base de las traducciones es el texto masorético, cuya copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008); el Códice de Alepo (c. 930) perdió en 1947 casi todo el Pentateuco. Entre los Rollos del Mar Muerto (siglos II a. C.–I d. C.) hay más de una docena de manuscritos del Éxodo; uno de ellos, escrito en la antigua escritura paleohebrea, tiene un texto ampliado parecido al del Pentateuco samaritano. La Septuaginta, la traducción griega hecha en Alejandría hacia el siglo III a. C., se aparta del hebreo sobre todo en los capítulos sobre la construcción del santuario. La RV1909 traduce del hebreo; su «Jehová» representa el nombre divino YHWH, que los especialistas creen que se pronunciaba aproximadamente «Yahvé».

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

Un nuevo rey de Egipto, «que no conocía a José», teme a los israelitas, los somete a trabajos forzados en la construcción de las ciudades de Phithom y Raamses y ordena echar al río a todo niño varón. Las parteras Siphra y Phúa desobedecen. Una mujer de la tribu de Leví esconde a su hijo en una arquilla de juncos a orillas del río; la hija de Faraón lo encuentra, lo adopta y lo llama Moisés.

Ya adulto, Moisés mata a un egipcio que golpeaba a un hebreo y huye a Madián, donde se casa con Séphora, hija del sacerdote Jethro. Mientras pastorea en el monte Horeb, Dios le habla desde una zarza que arde sin consumirse, le revela su nombre —«YO SOY EL QUE SOY»— y le encarga volver a Egipto. Moisés se resiste, y Dios le da a su hermano Aarón como portavoz.

Faraón se niega a dejar ir al pueblo y endurece su corazón una y otra vez. Caen sobre Egipto diez plagas: el agua convertida en sangre, las ranas, los piojos, las moscas, la peste del ganado, las úlceras, el granizo, la langosta, las tinieblas y, al fin, la muerte de todos los primogénitos. Esa noche los israelitas celebran la primera Pascua, marcan sus puertas con la sangre de un cordero y comen pan sin levadura. Faraón cede, y unos seiscientos mil hombres a pie salen de Egipto.

Guiados por una columna de nube de día y de fuego de noche, los israelitas llegan al mar Bermejo con el ejército egipcio detrás. Moisés extiende su mano, las aguas se dividen, el pueblo pasa en seco y los egipcios se ahogan cuando el mar vuelve. Moisés y María, la hermana de Aarón, celebran la victoria con un canto. En el desierto el pueblo se queja de sed y de hambre: Dios endulza aguas amargas, envía codornices y el maná —cuyo nombre se explica por la pregunta «¿Qué es esto?»— y hace brotar agua de una peña. Josué derrota a Amalec mientras Moisés mantiene los brazos en alto, y Jethro le aconseja nombrar jueces.

En el Sinaí, entre truenos, fuego y humo, Dios proclama los Diez Mandamientos. Siguen leyes civiles y religiosas, el llamado «Código de la Alianza», que regulan la esclavitud, los daños, los préstamos y las fiestas e incluyen la ley del talión: «ojo por ojo, diente por diente». El pueblo acepta el pacto, que se sella con sangre, y Moisés sube al monte durante cuarenta días. Allí recibe instrucciones minuciosas para construir el tabernáculo, el arca del pacto y las vestiduras de los sacerdotes, y dos tablas de piedra «escritas con el dedo de Dios».

Mientras tanto, el pueblo pide a Aarón un dios visible, y él funde un becerro de oro. Moisés baja, rompe las tablas, destruye el ídolo, y los levitas matan a unos tres mil hombres. Moisés intercede por el pueblo y pide ver la gloria de Dios; solo se le permite verlo de espaldas. Recibe unas tablas nuevas, y al bajar del monte su rostro resplandece. En la Vulgata latina ese verbo se tradujo como «tenía cuernos», y por eso Miguel Ángel y otros artistas pintaron y esculpieron a Moisés con cuernos.

Los últimos capítulos repiten casi palabra por palabra las instrucciones anteriores, ahora como relato de su cumplimiento: el pueblo entrega sus ofrendas y los artesanos Bezaleel y Aholiab construyen el santuario y sus objetos. Moisés lo erige el primer día del segundo año. El libro termina cuando la nube de Jehová cubre el tabernáculo y la gloria de Dios lo llena; desde entonces la nube de día y el fuego de noche acompañan a Israel en todas sus jornadas.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.