Antiguo Testamento · Libros históricos
Ester
Anónimo
- 32 min
- Fácil
De qué trata
En la corte del rey persa Assuero, una joven judía, Esther, llega a reina sin revelar su origen. Cuando el poderoso ministro Amán, ofendido porque el judío Mardochêo no se inclina ante él, consigue un decreto para exterminar a todos los judíos del imperio, Esther arriesga su vida presentándose ante el rey sin ser llamada. La historia, llena de banquetes, intrigas y giros, termina con la caída de Amán y la institución de la fiesta de Purim.
Por qué importa
Es el origen de Purim, una de las fiestas más alegres del calendario judío, en la que se lee el libro entero y se abuchea el nombre de Amán. Tiene una particularidad única: en el texto hebreo no se menciona ni una vez a Dios, lo que ha hecho correr ríos de tinta. Su heroína inspiró a Racine («Esther»), a Händel («Esther», su primer oratorio en inglés) y a numerosos pintores, y su historia de un pueblo amenazado de exterminio ha resonado con fuerza en la historia judía.
Para quién es
Para cualquier lector: es breve, ágil y está construido como una novela de intriga con un desenlace muy cuidado. Su final violento, sin embargo, sorprende a muchos lectores modernos.
¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino? (4:14)
Personajes
- Assuero
- Rey de Persia, caprichoso y fácil de manipular, que gobierna sobre ciento veintisiete provincias.
- Vasthi
- Reina que se niega a presentarse ante los invitados del rey y es destituida.
- Esther
- Joven judía huérfana, también llamada Hadassa, que llega a reina y salva a su pueblo.
- Mardochêo
- Primo y tutor de Esther, judío de la tribu de Benjamín, que se niega a inclinarse ante Amán.
- Amán
- Primer ministro del rey, descendiente de Agag, que trama exterminar a todos los judíos.
- Zeres
- Esposa de Amán, que le aconseja levantar una horca para Mardochêo.
- Hegai
- Eunuco encargado de las mujeres del rey, que favorece a Esther.
- Harbona
- Eunuco del rey que señala la horca preparada por Amán.
- Memucán
- Consejero que propone destituir a Vasthi para que las mujeres obedezcan a sus maridos.
- Susán
- Capital del Imperio persa donde transcurre la historia.
- Purim
- La fiesta judía que conmemora la salvación del pueblo, cuyo nombre viene de las suertes echadas por Amán.
Contexto
El autor
El autor es desconocido. El Talmud atribuye su redacción a los «hombres de la Gran Asamblea», y el propio texto dice que Mardochêo escribió las cartas sobre Purim (9:20), lo que llevó a algunos a atribuírselo. Los especialistas lo fechan en la época persa tardía o a comienzos de la helenística, entre los siglos IV y III a. C., por su hebreo tardío, sus palabras de origen persa y el buen conocimiento que muestra de la corte de Susán. Se discute si se escribió en la diáspora oriental o en Judea, y por qué no menciona a Dios: para unos es una obra laica, para otros una forma deliberada de mostrar que Dios actúa oculto detrás de las «casualidades».
La época
Assuero corresponde al rey persa Jerjes I (486–465 a. C.), y la ambientación en el palacio de Susán es verosímil. Pero los historiadores no conocen a ninguna reina llamada Vasthi o Esther: según Heródoto, la esposa de Jerjes se llamaba Amestris, y los reyes persas solo se casaban con mujeres de siete familias nobles. Tampoco hay rastro del decreto ni de la matanza, y el imperio estaba dividido en una veintena de satrapías, no en ciento veintisiete provincias. Por eso la mayoría lo lee como una novela histórica, quizá con algún recuerdo real, escrita para explicar el origen de Purim y para dar esperanza a los judíos que vivían dispersos bajo poderes extranjeros.
El texto y sus manuscritos
Se escribió en hebreo. La base de las traducciones es el texto masorético, con el Códice de Leningrado (1008) y el Códice de Alepo (c. 930). Es el único libro de la Biblia hebrea del que no se ha encontrado ningún fragmento entre los Rollos del Mar Muerto, lo que puede deberse al azar o a que la comunidad de Qumrán no celebraba Purim. Existen dos versiones griegas bastante distintas, y ambas incluyen seis largas «adiciones» que no están en el hebreo, con sueños, oraciones y los textos de los decretos, y que mencionan a Dios con frecuencia. Las Biblias católicas y ortodoxas las incluyen; la RV1909, como las Biblias protestantes y la judía, sigue solo el texto hebreo.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
Assuero, rey de Persia, que reina desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias, celebra en Susán un banquete de ciento ochenta días y otro de siete. Al séptimo día manda llamar a la reina Vasthi para lucir su belleza ante los invitados, y ella se niega. Por consejo de Memucán, el rey la destituye y envía un decreto a todo el imperio para que «todo hombre fuese señor en su casa».
Para elegir nueva reina se reúne a las jóvenes más hermosas del reino. Entre ellas está Esther, una huérfana judía criada por su primo Mardochêo, que le ha pedido que no revele su pueblo. Tras un año de tratamientos de belleza, Esther agrada al rey más que ninguna y es coronada reina. Por esos días, Mardochêo descubre un complot de dos eunucos para matar al rey; avisa a través de Esther, los culpables son ahorcados y el hecho se anota en las crónicas reales.
El rey nombra primer ministro a Amán, descendiente de Agag, y ordena que todos se inclinen ante él. Mardochêo se niega. Furioso, Amán decide destruir no solo a Mardochêo, sino a todo su pueblo; echa suertes, «pur», para elegir la fecha, que cae en el mes de Adar, y convence al rey, con la oferta de diez mil talentos de plata, de firmar un decreto para exterminar a todos los judíos del imperio en un solo día.
Mardochêo se viste de saco y ceniza y pide a Esther que interceda ante el rey. Ella le recuerda que quien entra sin ser llamado ante el rey muere, salvo que este le extienda su cetro; Mardochêo responde que tampoco ella se salvará, y le pregunta: «¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?». Esther pide a los judíos de Susán que ayunen tres días por ella y decide entrar: «y si perezco, que perezca».
El rey la recibe y le extiende el cetro. En lugar de pedir nada, Esther lo invita a un banquete con Amán, y después a un segundo. Amán sale feliz, pero ver a Mardochêo en la puerta lo amarga, y por consejo de su esposa Zeres manda levantar una horca de cincuenta codos para colgarlo. Esa noche el rey no puede dormir, hace que le lean las crónicas y descubre que nunca premió a Mardochêo por salvarle la vida. Cuando Amán llega a pedir su ejecución, el rey le pregunta qué hacer con un hombre al que quiere honrar; Amán, creyendo que se trata de él, propone vestirlo con ropas reales y pasearlo a caballo por la ciudad, y el rey le ordena hacerlo con Mardochêo.
En el segundo banquete, Esther revela al rey que es judía y que Amán ha decretado la muerte de su pueblo. El rey sale furioso al jardín; Amán se arroja sobre el lecho de Esther para suplicarle, y el rey, al volver, cree que intenta violentarla. El eunuco Harbona señala la horca que Amán había preparado, y Amán es colgado en ella.
Como un decreto real persa no podía revocarse, el rey firma otro, redactado por Mardochêo, que autoriza a los judíos a defenderse y a matar a quienes los ataquen. Mardochêo recibe el anillo del rey y sale vestido de púrpura. El día trece de Adar, la fecha fijada para su exterminio, los judíos matan a sus enemigos: quinientos hombres y los diez hijos de Amán en Susán, trescientos más al día siguiente, y setenta y cinco mil en las provincias, sin tocar el botín.
Mardochêo y Esther escriben cartas para que los judíos celebren cada año los días catorce y quince de Adar como fiesta, con banquetes, regalos y donativos a los pobres, y la llaman Purim, por las suertes que había echado Amán. El libro termina con un breve elogio de Mardochêo, segundo después del rey, que procuraba el bien de su pueblo.