Antiguo Testamento · Libros históricos
Esdras
Atribuido a Esdras
- 40 min
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De qué trata
Narra el regreso de los judíos desterrados en Babilonia, tras el decreto de Ciro, rey de Persia, y la difícil reconstrucción del templo de Jerusalem, terminada pese a la oposición de los pueblos vecinos. La segunda mitad cuenta la llegada, décadas después, del sacerdote y escriba Esdras, enviado por el rey persa para aplicar la ley de Moisés, y su campaña contra los matrimonios con mujeres extranjeras.
Por qué importa
Es una de las pocas fuentes sobre la época persa en Judea, el momento en que nace el judaísmo como religión centrada en el templo y en la Torá escrita. La tradición judía venera a Esdras como un segundo Moisés que restauró la ley, y le atribuye haber fijado las Escrituras. Su exigencia de disolver los matrimonios mixtos es uno de los pasajes más discutidos de la Biblia y se ha leído a menudo junto al libro de Rut, que cuenta lo contrario.
Para quién es
Para el lector interesado en la historia del pueblo judío después del exilio o en la del Imperio persa. Es breve, pero contiene largas listas de nombres y cartas oficiales; la narración de Esdras (capítulos 7 a 10) es la parte más viva.
Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para hacer y enseñar a Israel mandamientos y juicios. (7:10)
Personajes
- Ciro
- Rey de Persia que decreta el regreso de los judíos y la reconstrucción del templo.
- Nabucodonosor
- Rey de Babilonia que se llevó los objetos del templo, devueltos ahora por Ciro.
- Sesbassar
- Príncipe de Judá que lleva a Jerusalem los utensilios del templo.
- Zorobabel
- Descendiente de David que dirige el regreso y la reconstrucción del templo.
- Jesuá
- Sumo sacerdote que reconstruye el altar junto a Zorobabel.
- Rehum
- Funcionario persa que escribe al rey para denunciar a los judíos y detener la obra.
- Haggeo
- Profeta que anima a reanudar la construcción del templo.
- Zacarías
- Profeta que, junto a Haggeo, impulsa la obra del templo.
- Tatnai
- Gobernador persa de la provincia que pide al rey verificar el permiso de los judíos.
- Darío
- Rey persa que confirma el decreto de Ciro, en cuyo reinado se termina el templo.
- Artajerjes
- Rey persa que envía a Esdras a Jerusalem con amplios poderes.
- Esdras
- Sacerdote y escriba experto en la ley de Moisés que guía a un grupo de repatriados.
- Sechânías
- Israelita que propone expulsar a las esposas extranjeras y a sus hijos.
- Babilonia
- La tierra del destierro, de donde vuelven los judíos.
- Jerusalem
- La ciudad en ruinas cuyo templo se reconstruye.
Contexto
El autor
La tradición judía atribuye a Esdras este libro y también Crónicas; en la Biblia hebrea, Esdras y Nehemías formaban un solo libro, que Orígenes y Jerónimo dividieron en dos. Los capítulos 7 a 10 incluyen unas «memorias de Esdras» en primera persona, que pueden contener material suyo, y el libro incorpora listas y documentos oficiales persas, cuya autenticidad se discute. La mayoría de los especialistas cree que un compilador anónimo unió estos materiales hacia finales del siglo V o el siglo IV a. C. También se discute la fecha de Esdras: si el «Artajerjes» de 7:7 es Artajerjes I, llegó en el 458 a. C., antes que Nehemías; si es Artajerjes II, en el 398 a. C., después de él.
La época
En el 539 a. C. Ciro el Grande conquistó Babilonia y fundó el mayor imperio conocido hasta entonces. Su política de permitir a los pueblos deportados volver a sus tierras y restaurar sus templos aparece en el Cilindro de Ciro, hallado en Babilonia en 1879, aunque no menciona a los judíos. Judá pasó a ser Yehud, una pequeña provincia persa en torno a Jerusalem. El templo reconstruido se terminó en el 515 a. C., y con él empieza lo que los historiadores llaman el período del Segundo Templo. La comunidad que volvió del destierro chocó con los que se habían quedado y con los pueblos vecinos, y el libro refleja esa lucha por definir quién pertenecía a Israel.
El texto y sus manuscritos
La mayor parte está en hebreo, pero dos secciones (4:8–6:18 y 7:12-26), que incluyen las cartas de los funcionarios y los reyes, están en arameo, la lengua de la administración persa. La base de las traducciones es el texto masorético, con el Códice de Leningrado (1008) y el Códice de Alepo (c. 930); en Qumrán solo han aparecido fragmentos pequeños. La Septuaginta contiene dos libros: una traducción fiel de Esdras-Nehemías y otro, llamado «Esdras griego» o «1 Esdras», que cuenta la misma historia de otra manera y con episodios propios, como el concurso de los tres guardias de Darío. La RV1909 traduce del hebreo y del arameo.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
En el primer año de su reinado, Ciro, rey de Persia, proclama que el Dios de los cielos le ha encargado edificarle una casa en Jerusalem, y autoriza a los judíos a volver. Devuelve los utensilios de oro y plata que Nabucodonosor se había llevado del templo, y Sesbassar, príncipe de Judá, los lleva a Jerusalem. El capítulo 2 enumera, familia por familia, a los que regresan: más de cuarenta y dos mil personas, además de sus siervos.
Bajo la dirección de Zorobabel y del sacerdote Jesuá, los repatriados levantan el altar y echan los cimientos del templo. Mientras los sacerdotes tocan trompetas y el pueblo grita de alegría, los ancianos que habían visto el templo anterior lloran en alta voz, y no se podía distinguir el llanto de los gritos. Los «enemigos de Judá y de Benjamín», habitantes de la región, ofrecen ayuda y son rechazados; desde entonces obstaculizan la obra, que queda detenida hasta el reinado de Darío.
El capítulo 4 recoge, fuera de su orden cronológico, varias denuncias contra los judíos ante los reyes de Persia; en una de ellas, el funcionario Rehum avisa a Artajerjes de que Jerusalem es una ciudad rebelde, y el rey ordena detener las obras. Los profetas Haggeo y Zacarías animan a reanudar la construcción. Cuando Tatnai, gobernador de la provincia, pregunta quién la ha autorizado, Darío hace buscar en sus archivos y encuentra en Achmetta el decreto de Ciro; lo confirma y ordena financiar la obra. El templo se termina en el sexto año de Darío, se dedica con sacrificios y se celebra la Pascua.
Mucho después, en el séptimo año del rey Artajerjes, llega de Babilonia Esdras, sacerdote y «escriba diligente en la ley de Moisés». Trae una carta del rey que le permite llevar consigo a quien quiera volver, le entrega oro y plata para el templo y le da autoridad para nombrar jueces y castigar a quien no cumpla «la ley de tu Dios, y la ley del rey». Desde este momento Esdras cuenta la historia en primera persona.
Esdras reúne una caravana junto al río Ahava, proclama un ayuno y, avergonzado de pedir escolta al rey después de haberle dicho que Dios protege a los suyos, emprende el viaje sin soldados. Llegan a Jerusalem con todos los tesoros y los entregan contados y pesados en el templo.
Los jefes le informan de que muchos israelitas, incluidos sacerdotes y levitas, se han casado con mujeres de los pueblos vecinos. Esdras rasga sus vestidos, se arranca el pelo y la barba y pronuncia una larga oración de confesión. Un hombre llamado Sechânías propone hacer un pacto para despedir a las mujeres extranjeras y a los hijos nacidos de ellas, y Esdras hace jurar al pueblo.
Se convoca a todos los hombres de Judá y Benjamín en Jerusalem; reunidos en la plaza del templo, temblando bajo la lluvia, aceptan la medida, y una comisión examina los casos durante tres meses. El libro termina de forma abrupta con la lista de los culpables, sacerdotes, levitas e israelitas, y una última frase: «había mujeres de ellos que habían parido hijos».