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Cantar de los Cantares Atribuido a Salomón

Antiguo Testamento · Poéticos y sapienciales

Cantar de los Cantares

Atribuido a Salomón

Siglos V–III a. C. · Antiguo Israel

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De qué trata

Es un poema, o una colección de poemas, en el que una mujer y un hombre se desean, se buscan, se pierden y se encuentran. Hablan de besos, perfumes, jardines, viñas y cuerpos, con imágenes tomadas de la naturaleza y del paisaje de Israel. Interviene también un coro, las «hijas de Jerusalén».

Por qué importa

Es el único libro de la Biblia dedicado por entero al amor erótico, y en él no se nombra a Dios ni se habla de religión. Judíos y cristianos lo leyeron durante siglos como alegoría del amor entre Dios e Israel o entre Cristo y el alma. De esa lectura nacieron los sermones de Bernardo de Claraval y el *Cántico espiritual* de san Juan de la Cruz; fray Luis de León fue encarcelado por la Inquisición en parte por traducirlo al castellano.

Para quién es

Para quien disfruta de la poesía amorosa. Es breve y bello, pero no tiene narrador ni argumento claro, y a menudo no se sabe quién habla, así que conviene leerlo como una sucesión de cantos.

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Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: porque fuerte es como la muerte el amor; duro como el sepulcro el celo: sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. (8:6)

Personajes
Salomón
Rey de Israel al que el título atribuye el poema y que aparece en él como figura del esplendor y la riqueza.
Sulamita
Nombre con que se llama a la amada; quizá significa «la de Sulem» o es una forma femenina del nombre de Salomón.
Jerusalem
Ciudad de las «hijas de Jerusalem», el coro de mujeres al que la amada se dirige una y otra vez.
Engadi
Oasis junto al mar Muerto, famoso por sus viñas y su vegetación.
Sarón
Llanura fértil de la costa, cuyas flores dan nombre a la «rosa de Sarón».
Líbano
Montañas del norte, célebres por sus cedros y sus perfumes, que el poema usa como símbolo de lo alto y lo fragante.
Tirsa
Antigua capital del reino del norte, citada junto a Jerusalén como ciudad hermosa.
Galaad
Región montañosa al este del Jordán, de cuyas laderas bajan los rebaños de cabras con que se compara el cabello de la amada.
Carmelo
Monte boscoso junto al Mediterráneo, con el que se compara la cabeza de la amada.
Hesbón
Ciudad de Transjordania, conocida por sus estanques, a los que se comparan los ojos de la amada.
Contexto

El autor

El título atribuye la obra a Salomón, al que la Biblia presenta como autor de más de mil cantares, y la tradición judía y cristiana lo aceptó. Pero la preposición hebrea del título puede significar también «dedicado a» o «sobre» Salomón. Los especialistas creen que se trata de una colección de poemas de amor de autores anónimos, quizá cantados en bodas, reunidos y retocados por un editor. No hay acuerdo sobre si forman una obra unitaria ni sobre si hay una trama, por ejemplo la de una joven disputada entre Salomón y un pastor.

La época

La fecha es muy discutida. Hay quien defiende que algunos poemas son antiguos, de la época de la monarquía, pero la lengua contiene arameísmos y palabras persas, como *pardes*, «huerto», e incluso, según algunos, una griega. Por eso muchos sitúan la redacción final en la época persa o helenística, entre los siglos V y III a. C. El poema tiene paralelos claros con las canciones de amor egipcias del Imperio Nuevo y con los cantos de boda árabes que describen el cuerpo de los novios.

El texto y sus manuscritos

Su presencia en la Biblia se discutió entre los rabinos. Rabí Aquiba lo defendió en el siglo II con una frase célebre: si todos los escritos son santos, el Cantar es «el santo de los santos». Se lee en la sinagoga durante la Pascua. En Qumrán se hallaron cuatro manuscritos; algunos presentan formas más breves del poema, a las que les faltan pasajes enteros. La copia hebrea completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008). La única posible mención de Dios está en el final de 8:6, donde el hebreo dice literalmente «llama de Yah», que la RV traduce como «fuerte llama».

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El título lo presenta como el «Cantar de los cantares», es decir, el canto más excelso, «de Salomón». Empieza la voz de una mujer que desea los besos de su amado y se describe ante las hijas de Jerusalén: «Morena soy, mas codiciable», tostada por el sol porque sus hermanos la pusieron a guardar las viñas. Él la compara con una yegua de los carros del faraón; ella dice ser «la rosa de Sarón, y el lirio de los valles».

El amado llega saltando por los montes como una gacela y la invita a salir con él porque el invierno ha pasado y han brotado las flores. Ella proclama: «Mi amado es mío, y yo suya». Varias veces repite un estribillo a las hijas de Jerusalén para que no despierten al amor «hasta que quiera».

De noche, en su lecho, ella busca al amado y no lo encuentra; sale por las calles, pregunta a los guardias y por fin lo halla y no lo suelta. Aparece entonces un cortejo con la litera del rey Salomón, rodeada de sesenta valientes, el día de su boda.

En el capítulo 4, el amado describe el cuerpo de la amada de arriba abajo, comparándolo con palomas, rebaños de cabras, granadas o la torre de David. La llama «huerto cerrado» y «fuente sellada», y ella lo invita a entrar en su jardín y comer de sus frutos.

Sigue una escena de desencuentro: él llama a la puerta de noche, ella tarda en abrir y, cuando lo hace, él ya se ha ido. Lo busca por la ciudad y los guardias la golpean. Las hijas de Jerusalén le preguntan qué tiene su amado de especial, y ella lo describe con imágenes de oro, marfil y piedras preciosas. Después lo encuentra «en su huerto».

El amado vuelve a cantar la belleza de la mujer, a quien llaman «Sulamita», «hermosa como Tirsa» e «imponente como ejércitos en orden», y describe su cuerpo mientras ella danza. Ella desea que él fuera su hermano para poder besarlo en público sin que nadie la desprecie.

El último capítulo contiene los versos más famosos: «Ponme como un sello sobre tu corazón», porque el amor es «fuerte como la muerte» y «las muchas aguas no podrán apagar el amor». Aparecen los hermanos que hablan de su hermana pequeña, y el poema termina de forma abierta, con la amada pidiendo al amado que huya, «semejante al gamo, o al cervatillo», sobre las montañas de los aromas.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.