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Amós Amós

Antiguo Testamento · Profetas menores

Amós

Amós

c. 760–750 a. C. · Reino de Israel

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De qué trata

Amós, un pastor de Judá, se presenta en el reino del norte en pleno auge económico y anuncia su ruina. Condena a los ricos que «venden al justo por dinero, y al pobre por un par de zapatos», el lujo de Samaria y un culto lleno de fiestas pero vacío de justicia. Cuenta cinco visiones de castigo y su expulsión del santuario de Beth-el.

Por qué importa

Es el profeta más antiguo cuyas palabras se conservan en un libro propio, y el primero que pone la justicia social en el centro de la religión. Martin Luther King citó su frase «corra el juicio como las aguas» en el discurso «Tengo un sueño» y en la «Carta desde la cárcel de Birmingham». Su crítica del culto sin ética ha inspirado a reformadores religiosos y movimientos sociales de todas las épocas.

Para quién es

Para quien se interese por la relación entre religión y justicia. Es breve y directo, con imágenes rurales muy vivas; solo exige algo de contexto sobre los pueblos vecinos de Israel.

Antiguo Israel Intenso Ley y justiciaProfecíaPoder

Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo. (5:24)

Personajes
Amós
Pastor y cultivador de higos de Judá que fue a profetizar al reino del norte contra la injusticia social.
Tecoa
Aldea de pastores al sur de Belén, en Judá, de donde era Amós.
Uzzía
Rey de Judá en tiempos de Amós, también llamado Uzzías u Ozías.
Jeroboam
Jeroboam II, rey de Israel en cuyo próspero reinado predicó Amós, y al que este anunció la espada.
Amasías
Sacerdote del santuario real de Beth-el que denunció a Amós ante el rey y lo expulsó.
Beth-el
Gran santuario real del reino del norte, centro de las críticas del profeta contra el culto vacío.
Samaria
Capital de Israel, cuyos palacios de marfil simbolizan el lujo de los poderosos.
Basán
Región de pastos famosa por su ganado; Amós llama «vacas de Basán» a las damas ricas de Samaria.
Damasco
Capital de Aram, la primera de las naciones condenadas en los oráculos iniciales.
Gaza
Ciudad filistea acusada de deportar poblaciones enteras para venderlas a Edom.
Tiro
Ciudad fenicia acusada de entregar cautivos a Edom rompiendo un pacto de hermanos.
Edom
Pueblo vecino acusado de perseguir a espada a su hermano Israel.
Moab
Reino al este del mar Muerto, condenado por profanar los huesos del rey de Edom.
Gilgal
Santuario de Israel cuyos sacrificios Amós ridiculiza.
Beer-seba
Santuario del extremo sur adonde peregrinaban también los del norte.
Contexto

El autor

Amós es el primero de los «profetas escritores». El libro afirma que no era profeta de oficio, sino un ganadero de Tecoa, en Judá, que predicó en el reino del norte. La mayoría de los especialistas considera auténtico el núcleo de los oráculos y reconoce añadidos posteriores de editores de Judá: el oráculo contra Judá, los himnos de alabanza a Dios creador repartidos por el libro y, sobre todo, el final esperanzador (9:11-15). Este habla de la casa de David «caída», lo que parece suponer la destrucción de Jerusalén en el 586 a. C.

La época

A mediados del siglo VIII a. C., durante el largo reinado de Jeroboam II, Israel vivió una etapa de expansión y prosperidad aprovechando la debilidad pasajera de Asiria y de Aram. Las excavaciones de Samaria han sacado a la luz cientos de placas de marfil labrado y unos óstraca con registros de envíos de vino y aceite a la capital, que ilustran el lujo de la élite que denuncia el profeta. El terremoto mencionado en el título dejó huellas en varios yacimientos de la región, como Hazor, hacia el 760 a. C. Unos treinta años después, Asiria destruyó el reino.

El texto y sus manuscritos

En la Biblia hebrea, los doce profetas menores forman un solo libro, «los Doce», que ya menciona el Eclesiástico hacia el 180 a. C. En el desierto de Judea se hallaron un rollo hebreo de los Doce de comienzos del siglo II d. C., en Wadi Murabba'at, muy cercano al texto masorético, y otro en griego, de Nahal Hever (siglo I a. C.), además de varios fragmentos en Qumrán. Las copias completas más antiguas son el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008). La Septuaginta difiere del hebreo en 9:12, y es la forma griega la que cita el libro de los Hechos.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

El libro se fecha «dos años antes del terremoto», en tiempos de Uzzía de Judá y Jeroboam de Israel. Empieza con un rugido: «Jehová bramará desde Sión». Siguen oráculos con un mismo estribillo, «por tres pecados, y por el cuarto», contra Damasco, Gaza, Tiro, Edom, Ammón y Moab, por crímenes de guerra. El público israelita podía aplaudir hasta que el profeta llega a Judá y, por fin, a Israel, acusado de vender al pobre, pisotear a los humildes y beber en el templo el vino de las multas.

Los capítulos 3 a 6 son discursos contra Samaria. Amós justifica su misión con una serie de preguntas: si el león ruge, ¿quién no temerá?; si Dios habla, ¿quién no profetizará? Anuncia la ruina de las casas de invierno y de verano y de los palacios de marfil, y llama «vacas de Basán» a las mujeres ricas que oprimen a los pobres. Con ironía invita a ir a Beth-el y a Gilgal «a prevaricar», y recuerda los desastres con que Dios avisó al pueblo sin que se convirtiera.

Dios rechaza las fiestas, los sacrificios y los cantos: lo que quiere es que «corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo». El «día de Jehová» que el pueblo espera como una victoria será tinieblas y no luz. Ay de los que se tumban en camas de marfil, beben vino en tazones y se ungen con perfumes sin dolerse de la ruina del país: serán los primeros en ir al destierro.

En los capítulos 7 a 9, Amós cuenta cinco visiones: una plaga de langostas y un fuego, que Dios detiene por su súplica; una plomada de albañil y una canasta de fruta madura, que anuncian que el fin de Israel ha llegado; y Dios mismo junto al altar, ordenando derribar el santuario. Entre ellas se narra su choque con Amasías, el sacerdote de Beth-el, que lo acusa de conspirar contra el rey y lo manda volver a Judá. Amós responde: «No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de cabrahigos».

Otros oráculos denuncian a los comerciantes que esperan con impaciencia que acabe la fiesta para vender con balanzas falsas, y anuncian un «hambre de oir palabra de Jehová». Pero el libro termina con un giro esperanzador: Dios levantará «el tabernáculo de David, caído», hará volver a los cautivos, que reconstruirán las ciudades, plantarán viñas y no serán arrancados nunca más de su tierra.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.