Antiguo Testamento · Profetas menores
Abdías
Abdías
- 3 min
- Fácil
De qué trata
Es el libro más breve del Antiguo Testamento, con solo 21 versículos. Anuncia el castigo de Edom, el pueblo vecino y pariente de Israel, que se alegró y sacó provecho de la destrucción de Jerusalén. Termina con la restauración de Israel y el anuncio de que «el reino será de Jehová».
Por qué importa
Recoge el resentimiento contra Edom que aparece en otros libros, como el salmo 137 y Lamentaciones. Su mención de los desterrados de Jerusalén «que están en Sepharad» llevó a los judíos medievales a llamar Sefarad a la península ibérica, y de ahí nació el nombre de los sefardíes.
Para quién es
Para cualquier lector curioso: se lee en cinco minutos. Su tono es de indignación y venganza, sin matices.
Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las gentes: como tú hiciste se hará contigo: tu galardón volverá sobre tu cabeza. (1:15)
Personajes
- Abdías
- Profeta del que solo se conoce el nombre, que significa «siervo de Yahvé».
- Edom
- Reino al sureste del mar Muerto, descendiente según la Biblia de Esaú, condenado por su conducta ante la caída de Jerusalén.
- Esaú
- Hermano gemelo de Jacob y antepasado de los edomitas; «el monte de Esaú» designa a Edom.
- Jacob
- Patriarca de Israel, hermano de Esaú; su nombre representa al pueblo traicionado por su pariente.
- Temán
- Región o ciudad de Edom, famosa por sus sabios y guerreros.
- Sión
- El monte de Jerusalén, donde habrá salvación y desde donde se juzgará a Edom.
- Sepharad
- Lugar del destierro de algunos judíos, quizá Sardes, en Asia Menor; la tradición judía medieval lo identificó con la península ibérica, de donde viene la palabra «sefardí».
- Sarepta
- Ciudad fenicia de la costa, límite norte de la tierra que recuperarán los desterrados.
Contexto
El autor
No se sabe nada del autor. El Talmud lo identificó con Abdías, el mayordomo del rey Acab que escondió a los profetas, y añadió que era un edomita convertido, pero no hay base para ello. Los versículos 1 a 9 coinciden en buena parte con un oráculo contra Edom de Jeremías 49, lo que indica que ambos usaron un texto común o que uno copió del otro. Algunos especialistas creen que la parte final (versículos 15-21) es una ampliación posterior.
La época
La mayoría lo fecha poco después de la destrucción de Jerusalén por Babilonia en el 587-586 a. C., cuando los edomitas aprovecharon el vacío para ocupar el sur de Judá; esta región se llamaría luego Idumea. El rencor contra Edom por aquella traición aparece en otros textos de la época. A su vez, Edom fue arrasado por Babilonia en el siglo VI a. C. y su territorio acabó en manos de los árabes nabateos.
El texto y sus manuscritos
En la Biblia hebrea, los doce profetas menores forman un solo libro, «los Doce», que ya menciona el Eclesiástico hacia el 180 a. C. En el desierto de Judea se hallaron un rollo hebreo de los Doce de comienzos del siglo II d. C., en Wadi Murabba'at, muy cercano al texto masorético, y otro en griego, de Nahal Hever (siglo I a. C.), además de varios fragmentos en Qumrán. Las copias completas más antiguas son el Códice de Alepo (c. 930) y el de Leningrado (1008).
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
La visión de Abdías comienza con un mensajero enviado a las naciones para levantarlas en guerra contra Edom. Dios hará pequeño a ese pueblo orgulloso, que se cree inalcanzable porque vive «en las hendiduras de las peñas»: aunque anidara entre las estrellas como un águila, de allí lo derribaría. Sus aliados lo traicionarán y sus sabios y sus guerreros de Temán perecerán.
La causa del castigo es la «injuria» a su hermano Jacob. El profeta enumera lo que Edom hizo el día en que extranjeros entraron por las puertas de Jerusalén y echaron suertes sobre ella: miró complacido, se alegró de su desgracia, se burló, entró a saquear y esperó en los cruces de caminos para cortar el paso a los fugitivos y entregarlos al enemigo.
Llega el día de Jehová sobre todas las naciones, y el principio será el de la ley del talión: «como tú hiciste se hará contigo». La casa de Jacob será fuego y la de Esaú estopa, y no quedará de ella nadie.
El libro termina con el regreso de los desterrados. Los del sur ocuparán el monte de Esaú, otros los campos de Efraín y de Samaria y la tierra de Galaad; los cautivos de Israel llegarán hasta Sarepta y los de Jerusalén que están en Sepharad recuperarán las ciudades del sur. Desde el monte Sión se juzgará a Edom, «y el reino será de Jehová».