Antiguo Testamento · Libros históricos
2 Reyes
Anónimo
- 2 h 5 min
- Media
De qué trata
Continúa la historia de los reinos de Israel y Judá desde mediados del siglo IX a. C. hasta su fin. Empieza con la subida de Elías al cielo y los milagros de su sucesor Eliseo; sigue con golpes de Estado, reformas e invasiones, y cuenta la caída del reino del norte ante Asiria en el 722 a. C. Termina con la conquista de Jerusalem por Babilonia, la destrucción del templo y el exilio de su población.
Por qué importa
Es el relato del gran trauma de la historia de Israel, el fin de la monarquía y el destierro, que marcó para siempre la identidad judía. El carro de fuego de Elías inspiró desde el espiritual «Swing Low, Sweet Chariot» hasta, a través de un poema de William Blake, el título de la película «Carros de fuego», y la reforma de Josías, a partir de un «libro de la ley» hallado en el templo, es clave para entender cómo se formó la Biblia. Muchos de sus hechos, como el asedio de Sennachêrib, se pueden contrastar con inscripciones asirias y babilonias.
Para quién es
Para quien quiera saber cómo terminó la historia de los reyes de Israel y Judá y comparar el relato bíblico con la historia del antiguo Oriente. Los relatos de Elías y Eliseo, al principio, son muy vivos; después predominan los resúmenes de reinados, con muchos nombres parecidos que conviene seguir con calma.
Así fue trasportado Judá de sobre su tierra. (25:21)
Personajes
- Elías
- Profeta que sube al cielo en un torbellino, en un carro de fuego.
- Eliseo
- Discípulo y sucesor de Elías, autor de numerosos milagros y consejero de reyes.
- Naamán
- General sirio enfermo de lepra que se cura bañándose siete veces en el Jordán.
- Giezi
- Criado de Eliseo, castigado con la lepra por su codicia.
- Jehú
- General que, ungido por orden de Eliseo, extermina la casa de Achâb y el culto de Baal.
- Jezabel
- La reina viuda de Achâb, arrojada por una ventana y devorada por los perros.
- Athalía
- Reina de Judá que mata a los herederos de la casa real y gobierna seis años.
- Joas
- Niño rey de Judá, salvado de la matanza de Athalía y coronado a los siete años.
- Ezechîas
- Rey reformador de Judá que resiste el asedio asirio de Jerusalem.
- Isaías
- Profeta que aconseja a Ezechîas durante la invasión de Sennachêrib.
- Sennachêrib
- Rey de Asiria que invade Judá y pone cerco a Jerusalem.
- Manasés
- Hijo de Ezechîas, el rey más condenado por el libro por su idolatría y su violencia.
- Josías
- Rey de Judá que, al hallarse el libro de la ley, emprende una gran reforma religiosa.
- Nabucodonosor
- Rey de Babilonia que conquista Jerusalem, destruye el templo y deporta a su población.
- Sedecías
- Último rey de Judá, cegado por los babilonios tras ver morir a sus hijos.
Contexto
El autor
Los dos libros de Reyes eran una sola obra, dividida por la Septuaginta, que los llamó «tercero y cuarto de los Reinos». El Talmud atribuye su escritura al profeta Jeremías. En 1943 el alemán Martin Noth propuso que los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes forman, junto con el Deuteronomio, una sola obra, la «historia deuteronomista»: una historia de Israel desde la conquista hasta el exilio, escrita con las ideas y el estilo del Deuteronomio a partir de fuentes más antiguas. Hoy la mayoría de los especialistas acepta esa idea en lo esencial, aunque discute cómo se hizo: unos, siguiendo a Frank Moore Cross, piensan en una primera edición en tiempos del rey Josías (finales del siglo VII a. C.) completada durante el exilio; otros ven varias capas de redacción, todas del exilio o de después. El autor cita expresamente sus fuentes —el «libro de los hechos de Salomón» y las «crónicas» de los reyes de Israel y de Judá—, hoy perdidas, y las combina con ciclos de relatos sobre profetas como Elías y Eliseo. Como el último hecho que narra es del año 561 a. C., la obra no pudo terminarse antes, y la mayoría la sitúa en el exilio en Babilonia.
La época
El libro abarca desde mediados del siglo IX a. C. hasta el 561 a. C., y en ese tramo muchas de sus noticias se pueden contrastar con fuentes externas. El Obelisco Negro de Salmanasar III muestra a Jehú, o a un enviado suyo, postrado ante el rey asirio; los anales de Sennachêrib cuentan que encerró a Ezechîas en Jerusalem «como a un pájaro en una jaula», pero no que la tomara, y los relieves de su palacio en Nínive, hoy en el Museo Británico, muestran el asedio de Lachîs; en Jerusalem se conserva el túnel de agua atribuido a Ezechîas, con su inscripción. Las crónicas babilonias registran la toma de Jerusalem en el 597 a. C., y unas tablillas de Babilonia mencionan las raciones de comida entregadas a Joachîn. Para un pueblo que había perdido rey, templo y tierra, el libro respondía a una pregunta urgente: por qué había ocurrido.
El texto y sus manuscritos
Se escribió en hebreo. La RV1909 traduce del hebreo masorético, cuya copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008); el Códice de Alepo (c. 930) conserva estos libros. La Septuaginta de 1 Reyes es la que más se aparta del hebreo en todos los libros históricos: cambia el orden de varios capítulos, añade largos pasajes sobre Salomón y cuenta de otra manera el ascenso de Jeroboam. En Qumrán solo se han hallado pequeños fragmentos de Reyes.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
El rey Ochôzías de Israel cae por una ventana y consulta a Baal-zebub, dios de Ecrón; Elías le anuncia su muerte y hace bajar fuego sobre los soldados enviados a apresarlo. Después, junto al Jordán, Elías es arrebatado al cielo en un torbellino mientras un carro de fuego lo separa de Eliseo, que recoge su manto y recibe una doble porción de su espíritu. Eliseo sanea las aguas de Jericó y maldice a unos muchachos que se burlan de su calva: dos osos despedazan a cuarenta y dos.
Los capítulos siguientes son un ciclo de milagros de Eliseo: multiplica el aceite de una viuda, resucita al hijo de una mujer de Sunem que lo había acogido, vuelve comestible un guiso envenenado y alimenta a cien hombres con veinte panes. Naamán, general del rey de Siria, enfermo de lepra, se baña de mala gana siete veces en el Jordán, como le indica el profeta, y queda limpio; Giezi, el criado de Eliseo, le pide en secreto una recompensa y recibe la lepra de Naamán. Durante un asedio de Samaria el hambre es tal que dos madres pactan comerse a sus hijos, hasta que unos leprosos descubren que el ejército sirio ha huido.
Eliseo hace ungir a Jehú, un jefe del ejército, como rey de Israel. Jehú mata a flechazos al rey Joram de Israel y hiere de muerte a Ochôzías de Judá; la reina Jezabel, que lo espera maquillada en una ventana, es arrojada por sus propios eunucos y devorada por los perros. Jehú extermina a toda la familia de Achâb y reúne a los adoradores de Baal en su templo para masacrarlos. En Judá, Athalía, madre de Ochôzías, mata a los herederos y reina seis años, hasta que el sacerdote Joiada corona en el templo al niño Joas, que había estado escondido, y Athalía es ejecutada.
Siguen decenios de guerras con los sirios y reinados breves. Eliseo muere, y un cadáver arrojado a su tumba resucita al tocar sus huesos. Asiria se convierte en la gran potencia: el rey Tiglath-pileser se anexiona parte de Israel, y Achâz de Judá se declara su vasallo. En el 722 a. C., tras tres años de asedio, Samaria cae y su población es deportada a Asiria. El autor explica la catástrofe como castigo por la idolatría de Israel y cuenta cómo el rey asirio repobló la región con gentes de otros pueblos, de quienes, según la tradición judía, descienden los samaritanos.
En Judá, Ezechîas suprime los santuarios locales y destruye incluso la serpiente de bronce de Moisés, que recibía culto. Sennachêrib, rey de Asiria, toma las ciudades de Judá y pone cerco a Jerusalem; su copero mayor, el Rabsaces, se burla en hebreo del rey y de su Dios ante las murallas. El profeta Isaías anuncia que el asirio no entrará, y esa noche el ángel de Jehová mata a ciento ochenta y cinco mil soldados; Sennachêrib vuelve a Nínive, donde muere asesinado por sus hijos. Ezechîas, enfermo de muerte, recibe quince años más de vida, y la sombra del reloj de Achâz retrocede como señal; pero, tras mostrar sus tesoros a unos enviados de Babilonia, Isaías le anuncia que todo será llevado allí.
Manasés, su hijo, restaura los cultos que su padre había suprimido, hace pasar a su hijo por el fuego y llena Jerusalem de sangre inocente; el libro lo culpa del destino final de Judá. Su nieto Josías, en cambio, es el rey más elogiado. Durante unas obras en el templo, el sumo sacerdote Hilcías encuentra «el libro de la ley»; la profetisa Hulda confirma sus amenazas, y Josías renueva el pacto, destruye todos los santuarios fuera de Jerusalem, incluido el altar de Beth-el, y celebra una gran Pascua. Pero muere en Megiddo frente al faraón Nechâo.
Judá pasa a depender de Egipto y luego de Babilonia. En el 597 a. C., Nabucodonosor toma Jerusalem y deporta al rey Joachîn con la élite, los artesanos y los soldados, y pone en el trono a Sedecías. Cuando este se rebela, los babilonios sitian la ciudad hasta que el hambre la rinde: Sedecías huye, es capturado, ve degollar a sus hijos y le sacan los ojos. Nabuzaradán, capitán de la guardia, quema el templo, el palacio y las casas, derriba las murallas y deporta al resto de la población, salvo a los más pobres. Gedalías, nombrado gobernador, es asesinado, y muchos huyen a Egipto.
El libro termina con una breve noticia: en el año treinta y siete del destierro de Joachîn, el nuevo rey de Babilonia, Evil-merodach, lo saca de la cárcel, le da un lugar de honor sobre los demás reyes cautivos y le asegura su comida a la mesa real todos los días de su vida. Es un final abierto, que deja una pequeña luz de esperanza para la casa de David.