Nuevo Testamento · Cartas generales
2 Juan
«El anciano» (atribuido a Juan)
- 2 min
- Fácil
De qué trata
Segunda de Juan es una nota breve de 'el anciano' a 'la señora elegida y a sus hijos'. Repite el mandamiento de amarse unos a otros y advierte contra los 'engañadores' que niegan que Jesucristo vino en carne. Pide no recibir en casa a quien traiga otra doctrina.
Por qué importa
Con la Tercera de Juan es uno de los dos escritos más breves de la Biblia, y deja ver en miniatura los conflictos de las primeras comunidades. Su consejo de cerrar la puerta a los maestros disidentes muestra cómo se trazaban los límites entre grupos. La figura de 'el anciano' ha alimentado durante siglos el debate sobre quién fue 'Juan' en la tradición cristiana.
Para quién es
Para cualquier lector: se lee en dos minutos. Se entiende mejor después de la Primera de Juan, con la que comparte ideas y frases.
Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino aquel que nosotros hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. (1:5)
Personajes
- El anciano
- Remitente que se presenta solo con este título, que la tradición identificó con el apóstol Juan.
- señora elegida
- Destinataria de la carta; casi todos los especialistas creen que es una comunidad cristiana y no una mujer concreta.
- Jesucristo
- Mencionado para afirmar que vino 'en carne' contra los 'engañadores'.
Contexto
El autor
El autor se llama solo 'el anciano' (en griego, *presbýteros*). La tradición lo identificó con el apóstol Juan. Papías, a comienzos del siglo II, según cita Eusebio, habla de un 'Juan el anciano' distinto del apóstol, y algunos autores antiguos y modernos le atribuyen estas cartas. La mayoría de los especialistas cree que la Segunda y la Tercera son del mismo autor, un dirigente respetado de la comunidad joánica. No hay acuerdo sobre si escribió también la Primera de Juan.
La época
Pertenece al mismo ambiente que la Primera de Juan: comunidades de Asia Menor hacia el año 100, conectadas entre sí por misioneros itinerantes y divididas por disputas sobre la naturaleza de Jesús. Las 'casas' donde se reunían los creyentes eran clave, y la hospitalidad equivalía a respaldar una enseñanza.
El texto y sus manuscritos
Se conserva en los códices Sinaítico, Vaticano y Alejandrino, del siglo IV en adelante. Fue un libro 'discutido': Eusebio la incluye entre los aceptados solo por una parte de las iglesias, y su entrada definitiva en el canon fue tardía. No presenta problemas textuales importantes.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
El anciano saluda a 'la señora elegida y a sus hijos', a quienes ama 'en verdad', y les desea gracia, misericordia y paz.
Se alegra de haber encontrado a algunos de sus hijos 'andando en verdad' y recuerda que el mandamiento no es nuevo, sino el de siempre: amarse unos a otros, es decir, vivir según los mandamientos.
Advierte que han salido al mundo muchos engañadores que no confiesan que Jesucristo vino en carne, y que quien así enseña es 'el engañador y el anticristo'. Quien no permanece en la doctrina de Cristo 'no tiene a Dios'.
Por eso pide que no se reciba en casa ni se salude a quien traiga otra enseñanza, porque eso sería hacerse cómplice de sus obras.
Termina diciendo que tiene mucho más que contar, pero prefiere hacerlo 'boca a boca' en una visita próxima, y transmite los saludos de 'los hijos de tu hermana elegida', es decir, probablemente, de otra comunidad.