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1 Reyes Anónimo

Antiguo Testamento · Libros históricos

1 Reyes

Anónimo

Siglos VII–VI a. C. · Judá

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De qué trata

Empieza con la muerte de David y el reinado de Salomón, el sabio y rico constructor del templo de Jerusalem. A su muerte, el reino se parte en dos: Israel, al norte, y Judá, al sur, y el libro va alternando la historia de sus reyes, juzgados según su fidelidad a Jehová. Su segunda mitad está dominada por el profeta Elías y su lucha contra el rey Achâb y la reina Jezabel.

Por qué importa

Creó la imagen del rey sabio por excelencia: el «juicio de Salomón» sigue siendo un dicho para una decisión ingeniosa, y la visita de la reina de Saba inspiró a Händel, a Piero della Francesca y a la leyenda etíope de la dinastía salomónica. Jezabel se convirtió en sinónimo de mujer perversa, y la figura de Elías pasó a ser central en el judaísmo y el cristianismo, que esperan su regreso. La escena del «silbo apacible y delicado» es una de las más influyentes de la Biblia sobre cómo se manifiesta lo divino.

Para quién es

Para el lector que quiera conocer la época de esplendor y división de Israel. Combina relatos memorables con resúmenes secos de reinados y descripciones técnicas del templo; los capítulos 1 a 3, 10 a 12 y 17 a 22 son los más atractivos.

Antiguo Israel ÉpicoPara pensar PoderSabiduríaFeProfecía

Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. (19:12)

Personajes
David
El viejo rey, que en sus últimos días deja el trono a Salomón.
Bath-sheba
Madre de Salomón, que con el profeta Nathán logra que su hijo sea rey.
Adonía
Hijo mayor de David, que intenta proclamarse rey y es ejecutado por Salomón.
Salomón
Hijo de David, rey famoso por su sabiduría y su riqueza, que construye el templo de Jerusalem.
Hiram
Rey de Tiro, aliado de Salomón, que le envía cedros y artesanos para el templo.
Seba
Reino de Arabia de donde viene una reina a poner a prueba la sabiduría de Salomón.
Roboam
Hijo de Salomón, cuya dureza provoca la división del reino.
Jeroboam
Primer rey del reino del norte, Israel, que levanta dos becerros de oro.
Omri
Rey de Israel que funda Samaria como nueva capital.
Achâb
Rey de Israel, hijo de Omri, que con su esposa Jezabel promueve el culto a Baal.
Jezabel
Princesa fenicia, esposa de Achâb, perseguidora de los profetas de Jehová.
Elías
Profeta del desierto que se enfrenta a Achâb y a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
Naboth
Campesino de Jezreel ejecutado con falsas acusaciones porque no quiso vender su viña al rey.
Michêas
Profeta que, contra todos los demás, anuncia a Achâb su derrota y su muerte.
Eliseo
Labrador que Elías llama como discípulo y sucesor echándole encima su manto.
Contexto

El autor

Los dos libros de Reyes eran una sola obra, dividida por la Septuaginta, que los llamó «tercero y cuarto de los Reinos». El Talmud atribuye su escritura al profeta Jeremías. En 1943 el alemán Martin Noth propuso que los libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes forman, junto con el Deuteronomio, una sola obra, la «historia deuteronomista»: una historia de Israel desde la conquista hasta el exilio, escrita con las ideas y el estilo del Deuteronomio a partir de fuentes más antiguas. Hoy la mayoría de los especialistas acepta esa idea en lo esencial, aunque discute cómo se hizo: unos, siguiendo a Frank Moore Cross, piensan en una primera edición en tiempos del rey Josías (finales del siglo VII a. C.) completada durante el exilio; otros ven varias capas de redacción, todas del exilio o de después. El autor cita expresamente sus fuentes —el «libro de los hechos de Salomón» y las «crónicas» de los reyes de Israel y de Judá—, hoy perdidas, y las combina con ciclos de relatos sobre profetas como Elías y Eliseo. Como el último hecho que narra es del año 561 a. C., la obra no pudo terminarse antes, y la mayoría la sitúa en el exilio en Babilonia.

La época

Abarca unos cuatro siglos, desde hacia el 970 a. C. hasta la caída de Jerusalem. Para el siglo X, la época de Salomón, la arqueología no ha encontrado pruebas claras del reino rico y poderoso que describe el texto, y su extensión se discute mucho. Desde el siglo IX, en cambio, el relato coincide en muchos puntos con fuentes externas: la estela del rey Mesa de Moab nombra a Omri, y una inscripción del rey asirio Salmanasar III cita a «Acab el israelita» entre los reyes que lucharon contra él en Qarqar (853 a. C.). El reino del norte, Israel, fue más rico y poderoso que Judá, aunque el libro, escrito desde Judá, lo presente como un desvío.

El texto y sus manuscritos

Se escribió en hebreo. La RV1909 traduce del hebreo masorético, cuya copia completa más antigua es el Códice de Leningrado (1008); el Códice de Alepo (c. 930) conserva estos libros. La Septuaginta de 1 Reyes es la que más se aparta del hebreo en todos los libros históricos: cambia el orden de varios capítulos, añade largos pasajes sobre Salomón y cuenta de otra manera el ascenso de Jeroboam. En Qumrán solo se han hallado pequeños fragmentos de Reyes.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

David, viejo y débil, ya no consigue entrar en calor, y le traen a una joven, Abisag. Su hijo Adonía se hace proclamar rey, pero el profeta Nathán y Bath-sheba recuerdan a David su promesa de dejar el trono a Salomón, y este es ungido rey junto a la fuente de Gihón. Antes de morir, David aconseja a su hijo cumplir la ley y ajustar cuentas con sus enemigos; Salomón hace ejecutar a Adonía, a Joab y a Semei, y destierra al sacerdote Abiathar.

En Gabaón, Dios se aparece en sueños a Salomón y le ofrece lo que quiera; él pide «corazón dócil para juzgar», y Dios le promete además riqueza y gloria. Su sabiduría se pone a prueba enseguida: dos prostitutas se disputan un niño, Salomón ordena partirlo en dos y entrega el bebé a la que prefiere renunciar a él para salvarlo. El libro describe su administración, su corte y su fama: pronunció tres mil proverbios, compuso mil cinco cantares y habló de árboles y animales.

Con cedros del Líbano y artesanos enviados por Hiram, rey de Tiro, Salomón construye el templo de Jerusalem en siete años, «en el año cuatrocientos ochenta» después de la salida de Egipto, y su propio palacio en trece. El texto describe con detalle sus medidas, sus querubines de oro y las dos columnas de bronce. En la dedicación, el arca es llevada al lugar santísimo, una nube llena el templo, y Salomón pronuncia una larga oración para que Dios escuche desde el cielo a quien rece en esa casa. La reina de Seba visita al rey, lo pone a prueba con preguntas difíciles y se maravilla de su sabiduría y su riqueza.

Pero Salomón tiene setecientas esposas y trescientas concubinas, muchas extranjeras, que en su vejez lo llevan a construir santuarios a otros dioses. Dios le anuncia que el reino se dividirá tras su muerte, y el profeta Ahías rasga su manto en doce trozos y entrega diez a un funcionario, Jeroboam. Cuando muere Salomón, tras cuarenta años de reinado, su hijo Roboam responde con dureza a las tribus que le piden aliviar los impuestos: «mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones». Las diez tribus del norte se separan y proclaman rey a Jeroboam, que levanta dos becerros de oro en Beth-el y en Dan para que su pueblo no vaya a Jerusalem.

Siguen los reinados paralelos de Judá y de Israel, cada uno resumido con fórmulas fijas y juzgado por si «hizo lo recto» o «lo malo» ante Jehová. Judá conserva la dinastía de David; en Israel se suceden golpes de Estado. El faraón Sisac saquea Jerusalem, Zimri reina siete días y muere quemando el palacio, y Omri funda Samaria como capital. Su hijo Achâb se casa con Jezabel, princesa de Sidón, y levanta un templo a Baal.

Entonces aparece el profeta Elías, que anuncia una sequía, se esconde junto a un arroyo donde lo alimentan los cuervos y resucita al hijo de una viuda de Sarepta. En el monte Carmelo desafía a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal: cada parte preparará un sacrificio y el dios verdadero enviará fuego. Los profetas de Baal claman en vano todo el día; Elías empapa su altar de agua, reza, y el fuego lo consume todo. El pueblo mata a los profetas de Baal y vuelve la lluvia.

Amenazado de muerte por Jezabel, Elías huye al desierto y desea morir. Camina cuarenta días hasta el monte Horeb, donde Dios no se le manifiesta en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en «un silbo apacible y delicado», y le encarga ungir a nuevos reyes y a Eliseo como su sucesor. Achâb vence en dos guerras al rey sirio Ben-adad. Después, Jezabel hace apedrear a Naboth con falsos testigos para que su marido se quede con su viña, y Elías anuncia a Achâb que los perros lamerán su sangre.

En el último capítulo, Achâb y Josaphat, rey de Judá, preparan una guerra en Ramoth de Galaad. Cuatrocientos profetas de la corte les auguran la victoria; solo Michêas, hijo de Imla, anuncia la derrota, y es encarcelado. Achâb entra en la batalla disfrazado, pero una flecha lanzada al azar lo hiere de muerte, y los perros lamen su sangre cuando lavan su carro. El libro termina con breves noticias de Josaphat y del comienzo del reinado de Ochôzías, hijo de Achâb, que sigue los pasos de sus padres.

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.