Antiguo Testamento · Libros históricos
1 Crónicas
Anónimo (el Cronista)
- 1 h 50 min
- Exigente
De qué trata
Vuelve a contar la historia de Israel desde una mirada nueva. Sus primeros nueve capítulos son genealogías que van desde Adam hasta las familias que regresaron del exilio; el resto se dedica al reinado de David. Pero es un David distinto al de Samuel: casi no hay escándalos, y el rey aparece sobre todo preparando el templo, organizando a los sacerdotes, levitas y cantores y entregando a Salomón los planos y los materiales.
Por qué importa
Es el primer gran ejemplo de reescritura de la historia dentro de la propia Biblia, y compararlo con Samuel y Reyes enseña mucho sobre cómo se transmitían y se reinterpretaban las tradiciones. Su retrato del culto con música y coros levíticos influyó en la liturgia judía y cristiana. La oración de David en 29:11, «Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria», es el origen de la doxología que muchas versiones añaden al final del Padrenuestro.
Para quién es
Para el lector que ya conoce Samuel y quiere ver la misma historia contada de otra manera, o al que le interesan la historia del culto y la del pensamiento judío tras el exilio. Las genealogías iniciales son muy áridas y se pueden saltar; desde el capítulo 10 la lectura es más fluida.
Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor (29:11)
Personajes
- Adam
- El primer hombre, con cuyo nombre empiezan las genealogías del libro.
- Jabes
- Personaje de las genealogías conocido por una breve oración que Dios le concede.
- Saúl
- Primer rey de Israel, de quien el libro solo cuenta la muerte.
- David
- Rey de todo Israel, presentado como el organizador del culto y de los preparativos del templo.
- Joab
- General del ejército de David.
- Nathán
- Profeta que transmite a David la promesa de una dinastía eterna.
- Gad
- Profeta y vidente de David, que le anuncia el castigo por el censo.
- Satanás
- El adversario que, según este libro, incita a David a hacer el censo.
- Ornán
- Jebuseo a quien David compra la era donde se levantará el templo.
- Sadoc
- Sacerdote principal en tiempos de David.
- Asaph
- Levita y músico, jefe de uno de los coros del templo.
- Obed-edom
- Hombre en cuya casa se guarda el arca durante tres meses, que trae bendición a su familia.
- Salomón
- Hijo de David, elegido para construir el templo.
- Jerusalem
- La ciudad de David, centro de todo el relato.
Contexto
El autor
El Talmud atribuye las Crónicas a Esdras, y durante mucho tiempo se pensó que un mismo autor, «el Cronista», había escrito también Esdras y Nehemías, porque el final de 2 Crónicas y el comienzo de Esdras repiten el mismo decreto de Ciro. Desde los estudios de Sara Japhet (1968) y H. G. M. Williamson (1977), muchos especialistas creen que son obras distintas, aunque de ambientes cercanos. El autor, probablemente un levita de Jerusalem, escribió hacia el siglo IV a. C., en la época persa o a comienzos de la helenística: la genealogía de David se prolonga varias generaciones después del exilio. Su fuente principal fueron los libros de Samuel y Reyes, que copia a veces palabra por palabra y otras corrige, resume u omite; cita además otros escritos, hoy perdidos, de «videntes» y profetas. Sus cambios son reveladores: donde 2 Samuel 24 dice que fue Jehová quien incitó a David a hacer el censo, 1 Crónicas 21 dice que fue Satanás; y la era que en Samuel cuesta cincuenta siclos de plata, aquí cuesta seiscientos de oro.
La época
Cuando se escribió, Judá era una pequeña provincia del Imperio persa, Yehud, sin rey, centrada en Jerusalem y en su templo reconstruido. El Cronista vuelve a contar la historia de la monarquía para esa comunidad: David y Salomón aparecen como fundadores del culto del templo más que como guerreros, los levitas y cantores ocupan un lugar destacado y cada generación recibe su recompensa o su castigo en vida, según su fidelidad. Su obra no es una crónica neutral sino una relectura teológica del pasado; aun así, algunos datos que no están en Reyes, como el túnel de Ezechîas o ciertas fortificaciones, podrían proceder de fuentes antiguas.
El texto y sus manuscritos
Se escribió en hebreo, con rasgos del hebreo tardío. La base de las traducciones es el texto masorético, con el Códice de Leningrado (1008) y el Códice de Alepo (c. 930). En la Biblia hebrea, Crónicas era un solo libro y suele ir al final de todo el canon; la Septuaginta lo dividió en dos y lo tituló «Paralipómenos», «cosas omitidas», porque lo entendió como un suplemento de Samuel y Reyes. Entre los Rollos del Mar Muerto solo se ha identificado un pequeño fragmento. La RV1909 traduce del hebreo.
Resumen completo
Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.
Los capítulos 1 a 9 son una larga cadena de genealogías. Empiezan con «Adam, Seth, Enos» y recorren los pueblos del mundo, los descendientes de Abraham, de Isaac y de Esaú, y después cada una de las tribus de Israel, con especial detalle para Judá, la casa de David y la tribu de Leví. Entre los nombres aparecen breves noticias, como la oración de Jabes, que pide a Dios que ensanche su territorio. La sección termina con la lista de quienes volvieron a habitar Jerusalem tras el exilio.
La narración empieza con la muerte de Saúl en el monte Gilboa, explicada en una frase: murió por su infidelidad, y Dios «traspasó el reino a David». Todo Israel acude enseguida a Hebrón para proclamar rey a David, que conquista Jerusalem. Siguen listas de sus valientes y de los guerreros de cada tribu que se le unieron.
David decide llevar el arca a Jerusalem. En el camino, Uzza la toca para que no caiga y muere; el arca queda tres meses en casa de Obed-edom, que es bendecida. Después David organiza a los levitas, a los cantores y a los porteros, y el arca entra en la ciudad entre música de salterios, arpas, címbalos y trompetas. Asaph y sus hermanos cantan un salmo de acción de gracias que combina fragmentos de los Salmos 105, 96 y 106.
Como en Samuel, David quiere construir un templo, y el profeta Nathán le transmite la promesa de una dinastía estable para siempre. El libro resume sus victorias sobre filisteos, moabitas, sirios y amonitas, pero omite el adulterio con Bath-sheba, el asesinato de Uría y la rebelión de Absalom. En una de las guerras, Elhanán mata a Lahmi, hermano de Goliath.
Satanás incita a David a contar al pueblo; el censo desagrada a Dios, que envía una peste. El ángel exterminador se detiene junto a la era de Ornán el jebuseo, y David compra el lugar por seiscientos siclos de oro, levanta un altar y ofrece sacrificios; fuego del cielo los consume. David declara que allí estará la casa de Dios.
Los capítulos 22 a 29 muestran a David preparando el templo que no podrá construir, porque ha derramado mucha sangre. Reúne piedra, hierro, bronce, cedro y enormes cantidades de oro y plata; organiza a los levitas en turnos, a los sacerdotes en veinticuatro clases, a los cantores, los porteros, los tesoreros y los jefes del ejército y de la administración. Ante una gran asamblea, entrega a Salomón los planos del templo, que dice haber recibido por escrito de la mano de Dios.
El pueblo ofrece con generosidad sus bienes para la obra, y David bendice a Dios con una oración solemne: «Tuya es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria». Salomón es ungido rey por segunda vez y se sienta en el trono con el apoyo de todos. El libro termina con la muerte de David «en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria», después de cuarenta años de reinado, y con una lista de los escritos de los profetas Samuel, Nathán y Gad que contaban sus hechos.