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1 Corintios Pablo de Tarso

Nuevo Testamento · Cartas de Pablo

1 Corintios

Pablo de Tarso

c. 53–55 d. C. · Asia Menor

  • 50 min
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De qué trata

Es una carta de Pablo a la comunidad que él mismo fundó en Corinto, una gran ciudad portuaria griega. Responde a noticias inquietantes y a preguntas que le habían enviado: divisiones entre grupos, un caso de incesto, pleitos, el matrimonio, la comida ofrecida a los ídolos, el desorden en las reuniones y las dudas sobre la resurrección. Es la carta que mejor muestra la vida diaria de una comunidad cristiana del siglo I.

Por qué importa

Contiene el célebre himno al amor del capítulo 13, que se lee en innumerables bodas y cuya imagen de ver «por espejo, en obscuridad» dio título a una película de Ingmar Bergman. También guarda los testimonios escritos más antiguos de la última cena (11:23-26) y de las apariciones de Jesús resucitado (15:3-8). Sus pasajes sobre la mujer, el matrimonio y el cuerpo han tenido enorme peso, para bien y para mal, en la moral occidental.

Para quién es

Para quien quiera asomarse a los problemas reales de los primeros cristianos, que se parecen bastante a los de cualquier grupo humano. Es variada y práctica, y muchos capítulos se pueden leer por separado. Algunos pasajes exigen conocer las costumbres de la época para no malinterpretarlos.

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Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad. (13:13)

Personajes
Pablo
Fundador de la comunidad de Corinto, que responde desde Éfeso a sus problemas y preguntas.
Sóstenes
Colaborador que figura con Pablo como remitente de la carta.
Cloé
Mujer cuya gente informó a Pablo de las divisiones en la comunidad.
Apolos
Predicador elocuente que trabajó en Corinto después de Pablo y en torno al cual se formó un partido.
Cefas
Nombre arameo de Pedro, también invocado por uno de los grupos de Corinto.
Estéfanas
Uno de los primeros convertidos de Acaya, que visita a Pablo con Fortunato y Achâico.
Timoteo
Joven colaborador al que Pablo envía a Corinto.
Adam
El primer hombre, que Pablo contrapone a Cristo como «postrer Adam».
Corinto
Gran ciudad portuaria y comercial de Grecia, capital de la provincia romana de Acaya.
Efeso
Ciudad de Asia Menor desde la que Pablo escribe la carta.
Contexto

El autor

Es una de las siete cartas que casi todos los especialistas atribuyen a Pablo sin discusión. Él mismo dice haber escrito una carta anterior a los corintios (5:9) que se ha perdido, y la comunidad le había escrito con preguntas (7:1). La autenticidad del conjunto no se discute, pero sí la de algunos pasajes concretos, sobre todo 14:34-35, que algunos estudiosos consideran una añadidura posterior porque interrumpe el argumento y contradice 11:5, donde las mujeres oran y profetizan en público.

La época

Pablo escribe desde Éfeso, hacia el año 53–55, unos años después de haber fundado la comunidad. Corinto, destruida por Roma en el 146 a. C. y refundada como colonia romana por Julio César en el 44 a. C., era una ciudad rica, cosmopolita y con fama de libertina, con dos puertos, templos de muchos cultos y grandes diferencias sociales. Esas diferencias entre ricos y pobres y la presión de la cultura griega, con su aprecio por la elocuencia y la sabiduría, explican muchos de los conflictos de la carta.

El texto y sus manuscritos

El manuscrito más antiguo es el papiro P46, de hacia el año 200, seguido de los Códices Sinaítico y Vaticano, del siglo IV. El texto está bien conservado. La variante más relevante afecta a 14:34-35, que algunos manuscritos de tradición occidental colocan después de 14:40. El Nuevo Testamento de la RV1909 sigue el *Textus Receptus*, que añade al final una nota de copista sobre el envío de la carta.

Resumen completo

Contiene spoilers: cuenta toda la historia, incluido el final.

Pablo, con Sóstenes, saluda a la iglesia de Corinto. Gente de la casa de Cloé le ha contado que la comunidad está dividida en bandos: unos dicen ser de Pablo, otros de Apolos, otros de Cefas y otros de Cristo. Pablo responde contraponiendo la sabiduría del mundo a la palabra de la cruz, que «es locura a los que se pierden»: Dios eligió lo débil y lo necio para avergonzar a los sabios. Él y Apolos son solo servidores; uno plantó y el otro regó.

Pasa luego a problemas morales. Reprende a la comunidad por tolerar a un hombre que vive con la mujer de su padre y ordena expulsarlo. Critica que los creyentes se lleven a juicio ante tribunales paganos y advierte contra la prostitución, porque el cuerpo es «templo del Espíritu Santo». Responde a preguntas sobre el matrimonio: valora el celibato, pero recomienda casarse a quien no pueda contenerse, y pide a cada uno permanecer en la condición en que fue llamado.

Sobre la carne sacrificada a los ídolos, afirma que los ídolos no son nada, pero pide no escandalizar a los de conciencia débil. Defiende su derecho como apóstol a ser mantenido por la comunidad, aunque ha renunciado a él, y dice: «a todos me he hecho todo». Advierte con ejemplos de la historia de Israel en el desierto.

En los capítulos 11 a 14 trata las reuniones de la comunidad: pide que las mujeres se cubran la cabeza al orar y profetizar, y reprocha que en la cena del Señor unos se emborrachen mientras otros pasan hambre, recordando cómo Jesús instituyó ese rito la noche en que fue entregado. Explica que los dones del Espíritu, como hablar en lenguas, profetizar o curar, son diversos pero vienen del mismo Espíritu, como los miembros de un mismo cuerpo. En el capítulo 13 canta el amor («la caridad»), sin el cual todo don es inútil. Después pide orden en las reuniones y, en un pasaje discutido, que las mujeres callen en la asamblea.

El capítulo 15 defiende la resurrección de los muertos frente a quienes la negaban. Pablo recuerda una fórmula que él mismo recibió: Cristo murió, fue sepultado, resucitó al tercer día y se apareció a Cefas, a los doce, a más de quinientos, a Jacobo y, por último, a él. Si Cristo no resucitó, dice, la fe es vana. Explica que el cuerpo resucitado será distinto, como la planta respecto a la semilla, y termina preguntando: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?».

La carta concluye con instrucciones para la colecta en favor de los pobres de Jerusalén, sus planes de viaje (seguirá en Éfeso hasta Pentecostés), recomendaciones sobre Timoteo, Apolos y Estéfanas, y saludos. Pablo escribe de su puño y letra la despedida e incluye la expresión aramea *Maranatha*, «el Señor viene».

Dominio público. Reina-Valera, revisión de 1909, vía eBible.org; acentuación modernizada. Números Strong de la misma edición.